Microsoft ha presentado hoy su nueva apuesta para reinventar el portátil de una vez por todas y han habido sorpresas. Y no por lo anunciado, el Surface Pro 3, sino justo por lo que no hemos visto: el Surface Mini. Se daba por hecho que Microsoft presentaría una versión más pequeña del Surface, pero no ha sido así. La compañía lo tenía listo, pero finalmente decidieron no apostar por ello. Y hay un motivo: se llama iPad.

La presentación hoy del Surface Pro 3 y la no-presentación del Mini se puede resumir de la siguiente forma: un intento por alejarse todo lo posible de la zona de influencia del iPad.

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Hasta ahora Microsoft había intentado competir directamente contra la tableta de Apple y el resto de tabletas Android, con Samsung a la cabeza, pero sin mucho éxito. Cuatro años después de su nacimiento, el iPad cuenta aún con el 32% de cuota de mercado, frente al 22% de Samsung. Windows y Surface casi no aparecen en el mapa. Por eso, puestos a presentar un nuevo Surface, ¿por qué volver a chocarse contra un muro en lugar de atacar donde realmente llevas las de ganar?

Eso es justo lo que Microsoft parece haber pensado. Según han confirmado a Bloomberg varias fuentes anónimas, la compañía tenía ya preparado el Surface Mini, sus ingenieros habían estado trabajando en él durante meses. Sin embargo, tanto Satya Nadella como Stephen Elop decidieron que el Mini no iba a ser lo suficientemente diferente a lo que ya existe como para tener éxito. Según Bloomberg, Microsoft sigue trabajando en versiones más pequeñas del Surface, y podría eventualmente presentar alguna, pero ahora no está en sus planes. En otras palabras: la compañía de momento ve imposible competir con el iPad Mini.

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¿Qué es lo que ha hecho en su lugar? Presentar justo lo contrario, un Surface más grande, más potente, más fino, más ligero... Es decir, alejarlo todo lo posible del iPad y posicionarlo en su lugar contra el Macbook Air. Panos Panay, jefe de desarrollo del Surface, lo llegó incluso a pesar en la presentación junto a un Macbook Air. Más claro imposible.

La estrategia de fondo de Microsoft parece ahora más clara. En lugar de competir contra el iPad o contra el Mackbook Air, Microsoft tiene otro objetivo: convencernos de que el Surface es el portátil del futuro, de que el PC solo cambia de piel y ahora es más ligero, fino y portátil.

Con ese mensaje, con el mensaje de que el PC no desaparece sino que solo se transforma y mejora, seguiría manteniendo su fortaleza tradicional: Windows y Office. Intentar competir con el iPad y las tabletas es centrarse en una batalla de momento perdida. Sería un error olvidarse de ese terreno donde siempre ha sido líder: el PC. Y Surface Pro 3 es la mejor apuesta hasta el momento para reinventar el ordenador personal.

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