La última actualización de Xbox One hizo a la consola de videojuegos mucho más amigable en lo que concierne al soporte de aplicaciones “antiguas” y modificadas. Por eso la mejor forma de probar sus nuevas capacidades ha sido convirtiéndola en una supercomputadora retro, e instalarle Windows 95.

Un YouTuber ha conseguido ejecutar el emulador Dosbox en su Xbox One, y a través de este correr Windows 95 sin ningún tipo de problemas, y dado que la consola soporta tanto ratón como teclado básicamente podía hacer lo que quisiera en su nueva Xbox Windows retro. ¿Su decisión? Jugar Duke Nukem 3D. Por que no hay mejor forma de jugar un juego retro que modificando y hackeando una consola para que lo soporte como en los días de antaño. [vcfan vía Ars Technica]


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