Imagen: Pixabay

Hoy cumple 80 años el Parque Nacional Los Glaciares, la reserva de hielo más grande del mundo después de la Antártida. Ubicado en la Patagonia argentina, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1981 y el hogar del glaciar más famoso del mundo: el enorme Perito Moreno.

El Perito Moreno desciende desde la cordillera de los Andes, a más de 2100 metros, hasta las altitudes más cálidas del lago Argentino, a 180 metros sobre el nivel del mar. Tiene 30 kilómetros de largo. Es uno de los glaciares más grandes de la Patagonia, y el más visitado de todos. Es famoso por cortar periódicamente el brazo principal del sur del lago, conocido como brazo Rico, y separarlo por completo del resto. Esto ocurre porque el glaciar avanza a través del lago Argentino hasta llegar a la costa opuesta.

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La lengua de hielo se mueve sobre tierra firme; no es flotante, como ocurre en los extremos de los glaciares que entran en el mar. El resultado es una presa natural que impide que el agua del lago circule, lo que enturbia el brazo Rico. Una capa de hielo sigue fluyendo bajo el dique para verter barro en el lago y ayudar a lubricar el descenso de la lengua del glaciar. Debido al efecto presa, el deshielo eleva los niveles de agua en el brazo Rico hasta 30 metros por encima del nivel del agua del resto del lago Argentino.

La presión hace que la lengua de hielo se acabe rompiendo, un espectáculo natural que se repite cada cuatro o cinco años, cuando el glaciar comienza a crecer de nuevo hacia la costa opuesta. Este proceso ocurrió por primera vez en 1917 y arrasó un bosque centenario. Desde entonces, el ciclo se ha repetido más de veinte veces. Ocurrió por última vez en 2016. La ruptura del dique se ha convertido en una importante atracción turística en la región.

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Según la Agencia Espacial Europea, la mayoría de los 49 grandes glaciares del sur de la Patagonia comenzaron a retroceder en los últimos cincuenta años con el cambio climático causado por el hombre. En la esquina superior izquierda de esta imagen se ve el glaciar Viedma y un poco más al sur está el Upsala, que se ha retirado hasta 3 kilómetros en los últimos 15 años.

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A diferencia de sus vecinos —y del 90% de los glaciares del mundo—, el glaciar Perito Moreno es uno de los pocos que no se derrite. Tampoco crece tres metros al día, como suelen contar los locales, sino que permanece en equilibrio pasando por ciclos de acumulación y ablación. La razón es que los glaciares no responden únicamente a los cambios de temperatura. Este gigante blanco se mantiene gracias a las fuertes nevadas, los vientos, la altitud y su posición resguardada en la Patagonia argentina.

Pero es solo una excepción en un mundo donde los glaciares amenazan con derretirse por efecto del calentamiento global. Este retroceso provocará un aumento del nivel del mar y secará fuentes estables de agua dulce de las que dependemos para beber, cultivar y generar energía hidroeléctrica. El Campo de Hielo Patagónico, de 17.000 kilómetros cuadrados, es junto a la Antártida y Groenlandia la mayor reserva de agua dulce del planeta.