Las pequeñas arrugas que se forman en los dedos cuando han estado bajo el agua o en un entorno húmedo durante mucho tiempo es un fenómeno conocido y qué todos hemos experimentado alguna vez. ¿Por qué se forman?

La realidad es que durante mucho tiempo los científicos pensaron que se producía por ósmosis. La ósmosis es el movimiento espontáneo de los fluidos a ambos lados de una membrana (la celular en este caso) para intentar igualar las concentraciones a un lado y al otro. Pero eso no lo explicaba por completo ¿Por qué sólo se producía en dedos y no en toda la piel? ¿Por qué en algunas personas no se manifestaba en algunos dedos concretos?

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Más adelante, como señalan en SciShow, se comprobó que la aparición de las arrugas no tenía que ver tanto con la ósmosis y era, de hecho, una simple respuesta del sistema nervioso a la humedad prolongada. En individuos que tenían una lesión en el nervio mediano, como en la imagen inferior, sólo ocurría en algunos dedos y en el anular sólo en la mitad del dedo (que es la parte que inerva sensitivamente el nervio mediano, el resto corresponde al cubital).

En realidad es una ventaja evolutiva que nos permite, en entornos húmedos, agarrar mejor las cosas del mismo modo que las circunvoluciones externas en un neumático, por ejemplo, lo hacen. ¿Por qué no están activas siempre? Principalmente, y aunque es sólo una hipótesis, porque nos hacen perder sensibilidad, una pequeña desventaja que sólo tiene sentido si lo que ganamos a cambio compensa, algo que no ocurre en condiciones normales y entornos secos.

Imagen: Afronova/Shutterstock

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