Ilustración: Fruzsina Kuhari / Omar Isuf

Si solo tienes oportunidad de entrenar un par de días a la semana es muy posible que aproveches las sesiones para hacer cardio y ejercicios de una vez. Aunque no es lo ideal, puedes maximizar los beneficios de esta práctica haciendo las pesas o máquinas antes del cardio.

Como PictureFit explica en este interesante vídeo, la razón para hacerlo así está en el glucógeno, la variante de la glucosa que nuestro cuerpo metaboliza para obtener energía. Tanto los ejercicios de pesas como el cardio requieren glucógeno, y si tus reservas de esta sustancia son limitadas, todo tu entrenamiento se resentirá (tienes más detalles sobre ello aquí).

Qué ejercicio necesita más glucógeno

Sin embargo, la parte de tu entrenamiento que más se va a resentir de la falta de glucógeno es la de musculación. Levantar pesas de forma libre o con máquinas requiere consumir glucógeno de forma puntual y repentina. La parte de cardio, sin embargo, quema glucógeno de manera sostenida y prolongada pero no tan intensa. Puedes acostumbrar a tu organismo a hacer cardio con pocas reservas de glucógeno y hasta puede servir para mejorar tu rendimiento, pero no puedes obligar a tu organismo a hacer lo mismo en los esfuerzos puntuales de las pesas.

Guerra de enzimas

Otro factor que aconseja comenzar con las pesas en lugar de hacerlo con el cardio es la producción de ciertas enzimas durante la actividad física. La enzima mTOR es esencial para el crecimiento muscular. Tu cuerpo la produce precisamente cuando levanta pesas. Sin embargo, cuando hacemos cardio, el cuerpo segrega otra enzima llamada AMPK que lo que hace precisamente es inhibir el funcionamiento de la mTOR. En otras palabras, si comienzas tu entrenamiento con el cardio, tus enzimas harán que desarrolles menos músculo que si lo hicieras al revés.

Tener en cuenta la fatiga

Por último, hay que considerar la fatiga. El cardio tiende a dejar fatiga residual en tus músculos, lo que dificulta los ejercicios de pesas posteriores. El corazón también lleva su parte de cansancio, y eso afecta al transporte de glucógeno por el sistema circulatorio. Por último, el cardio también cansa mentalmente al deportista. En esencia, levantar pesas requiere más a tu organismo durante un período breve de tiempo, y por eso es mejor hacerlo cuando aún estás fresco y descansado.

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Dicho esto, hacer cardio antes de las pesas no es un crimen. Al final es bueno hacer lo que nos permita mantener nuestra rutina de ejercicio de forma más agradable y sencilla. Si estamos acostumbrados a correr y luego hacer pesas no es el fin del mundo que sigamos haciéndolo. Sin embargo, si podemos invertir el entrenamiento obtendremos más beneficios a largo plazo. Idealmente, lo que habría que hacer es separar el cardio de la musculación en días diferentes, o hacerlo a diferentes horas para dejar que nuestros músculos se recuperen. [vía PictureFit]