Cubrirte de barro de los pies a la cabeza como hacía Schwarzenegger en Predator también funciona (siempre y cuando te cubras bien), pero hay métodos más fáciles para hacerte invisible a la visión de infrarrojos. Uno de ellos es simplemente ponerte detrás de un cristal.

Para entender por qué un simple cristal puede burlar un sistema de visión nocturna como el de las cámaras FLIR, primero hay que entender cómo funcionan. Los sensores FLIR son sensores de termografía por infrarrojos. En otras palabras, se trata de un dispositivo que genera una representación visual de los fotones emitidos por la radiación electromagnética en el espectro infrarrojo, la luz que despide el calor de los objetos y que nuestros ojos no son capaces de captar.

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Para que comencemos a apreciar el calor en nuestro espectro de luz visible, la temperatura tendría que superar el denominado punto de Draper, que se sitúa alrededor de los 525 grados Celsius. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando los metales se ponen al rojo vivo. Las cámaras termográficas captan esta radiación en blanco y negro. Los colores que percibimos los añade el dispositivo mediante una serie de algoritmos que añade una paleta de colores arbitraria a cada temperatura.

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Sin embargo, hay algo que las cámaras térmicas no son capaces de hacer por mucho que el cine nos haga creer lo contrario, y es ver a través de los objetos. Si una cámara FLIR es capaz de mostrarnos las tuberías en una pared es solo porque muestra las diferencias de temperatura que las tuberías provocan en la superficie de yeso.

La capacidad de los materiales de ser transparentes a la radiación infrarroja dependen de su capacidad para aislar el calor. Los cristales de una ventana están pensados para ser transparentes al espectro de luz visible y, al mismo tiempo, para aislar el calor del exterior. Por eso somos virtualmente invisibles a un sistema de infrarrojos tras un cristal a menos, por supuesto, que nos peguemos tanto a él que transmitamos nuestro calor a la superficie.

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La única excepción a esto son los cristales de las lentes de las cámaras térmicas. Esos cristales están hechos de tetracloruro de germanio, un material fuerte y transparente tanto en el espectro de luz visible como en el infrarrojo. [vía Vsauce3]