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Un día cualquiera te levantas y vas al trabajo. Al llegar comentas con un compañero un tema trivial, el que sea, pero en la misma conversación tu compañero saca una palabra o tema que desconocías. Al poco tiempo esa palabra vuelve a aparecer en tu vida varias veces. ¿Cómo puede ser que se repita en tan poco tiempo si hasta hace poco la desconocía? ¿es una conspiración? No, es el fenómeno Baader-Meinhof.

En realidad estamos ante un suceso que se acerca bastante al deja vú, aunque con diferencias. Cuando hablamos de un deja vú estamos ante un tipo de amnesia del reconocimiento (importante, no del recuerdo) sobre alguna experiencia que sentimos haber tenido anteriormente. En este caso juegan varios factores para que ocurra.

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Deja vú o déja vécu

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El término fue acuñado por el investigador Émile Boirac y lo describió como el fenómeno de tener la fuerte sensación de que un evento o experiencia que se vive ya lo hemos experimentado. Algunos investigadores achacan el término a una anomalía de la memoria. En cualquier caso existen una serie de patrones que se suelen dar en mayor o menor medida en un deja vú. Por ejemplo el hecho de la poca información o detalles que tenemos de ese supuesto evento anterior.

Es por esta razón que esa “experiencia previa” se atribuye a los sueños, incluso cuando estamos seguros de que en realidad ocurrió. Y es que de ser cierto ese recuerdo, de haberlo experimentado, estaríamos ante una variante conocida como déjá vécu. La mejor forma de explicarlo es la cita de Dickens en la Wikipedia:

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Todos tenemos alguna experiencia de la sensación, que nos viene ocasionalmente, de que lo que estamos diciendo o haciendo ya lo hemos dicho y hecho antes, en una época remota; de haber estado rodeados, hace tiempo, por las mismas caras, objetos y circunstancias; de que sabemos perfectamente lo que diremos a continuación, ¡como si de pronto lo recordásemos!

Así que es muy posible que cuando estemos hablando de un deja vú, realmente estamos hablando de un déja vécu, en el que no sólo entra la experiencia vivida, sino también una gran cantidad de detalles de la misma.

El fenómeno Baader-Meinhof

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Entendiendo la diferencia entre déja vú ahora puede resultar más fácil entender el fenómeno Baader-Meinhof. De hecho, si jamás habías oído hablar del fenómeno, llegados a este párrafo estás experimentándolo por primera vez (es la segunda ocasión que lo nombro en el texto), ya que lo conociste hace unos minutos. Por el contrario, si hacía poco tiempo que lo habías escuchado también lo estás experimentando. ¿Es una casualidad? ¿hay una cámara oculta?

Ocurre en muchísimas ocasiones, algunas incluso pasan desapercibido por nuestra mente, otras las eliminamos sin más, bien porque no nos interesan, bien porque nuestro “disco duro” decide que ese “material” no es válido. El fenómeno parte de una base, debe haber un principio, una primer conocimiento o existencia del evento o palabra. Tras este momento y en un corto espacio de tiempo, vuelve a aparecer en nuestras vidas, el número da igual, lo curioso es la rapidez con la que ha vuelto a aparecer cuando hasta hace nada ese “hecho o palabra” no existía en nuestras vidas.

Es posible que alguno supiera de la existencia de Baader-Meinhof, no el fenómeno, sino la Fracción del Ejército Rojo también conocida como la banda Baader-Meinhof. En este caso hablamos de una de las organizaciones de la izquierda radical más activas de la República Federal de Alemania en la posguerra que estuvo operativa en los 70.

Obviamente guarda relación con el fenómeno. La idea surgió no hace mucho y el término fue acuñado por Terry Mullen, un hombre que ante la casualidad de un suceso paso a relatarlo en una sección de anécdotas en el diario online de St. Paul Pioneer Press. Mullen contaba que leyendo el diario se había encontrado una pieza donde por primera vez escucha sobre la banda Baader-Meinhof. Ocurrió que a partir de esa primera aparición en su vida comenzó a verlo en muchas ocasiones, en otras lecturas o en charlas con amigos.

Mullen entonces decide escribir sobre ello dándole el término que hoy se conoce. La respuesta a su anécdota en el diario tuvo un feedback enorme. Los lectores empezaron a comentar sus propias experiencias. Así que el diario decidió abrir desde ese momento una ventana a todos los fenómenos Baader-Meinhof. Con los años la palabra se ha convertido en todo un fenómeno en Internet, así que vamos a intentar descifrar su sentido.

Explicando el por qué de la “conspiración”

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¿Existe alguna teoría que lo explique? Sí, y no sólo una, varias. El fenómeno se suele ligar a lo que Carl Jung llamó synchronicity. En el caso de Baader-Meinhof hablamos de un acontecimiento que se da porque el cerebro tiene una predilección por los patrones. De esta forma, cuando aparece y detecta una información o elemento que se repite, el cerebro toma esas repeticiones para formar una secuencia posible.

La teoría de Jung desde luego es la menos científica y la más dada a la “espiritualidad”. El psiquiatra y figura clave del psicoanálisis hablaba de esa “sincronicidad” para englobar tanto la aparición cercana de dos conceptos como de otro tipo de acontecimientos que se dan de repente. Un ejemplo: para Jung, si una persona se ponía a nadar, y de repente otras hacían lo mismo sin tener relación alguna con el otro sujeto, esto ya podía explicar la sincronicidad. Según el psiquiatra:

Se trata de manifestaciones de una especie de conciencia colectiva a través de la que todos los seres humanos estamos conectados de alguna manera.

Hay que tener mucha fe para creer a Jung. Así que acudimos a la segunda de las teorías que intenta explicar el fenómeno Baader-Meinhof. Esta se basa en un hecho irrefutable: las casualidades ocurren. Partiendo de esta base, las mismas pueden ser predichas por la teoría matemática de la probabilidad, lo que ocurre es que el ser humano psicológicamente infravalora la probabilidad de ocurrencia de esas casualidades.

Otro ejemplo si te has perdido: en una clase de 30 alumnos, un profesor se puede sorprender de que dos alumnos cumplan el mismo día. Sin embargo estamos ante una probabilidad, de eso no hay ninguna duda. Por tanto no es raro y realmente lo extraordinario es que nunca ocurriese, y aún así, existirán clases donde así sea y ningún alumno cumpla años el mismo día que otro.

Ocurre que nuestro mente va agrupando todo lo que le llega en patrones y categorías, una especie de biblioteca virtual del cerebro que nos ayuda a lidiar con la ingente información diaria. Esta es la razón de que seamos tan sensibles a las repeticiones y que seguidamente intentemos ordenarlas o encuadrarlas bajo cierta lógica. Esto podría ser perfectamente el caso del fenómeno Baader-Meinhof.

La tercera teoría va ligada al término que acuñó en el 2006 el profesor de Stanford Arnold Zwicky como Frequency Illusion. Para ello acudimos al terreno cognitivo, a otro concepto básico para que no nos volvamos locos en el día a día: la atención selectiva. Cuando hablamos de ella hablamos de una práctica aprendida en el ser humano que nos permite “centrarnos” en algo. Y es que nuestra capacidad de procesamiento o el sistema cognitivo es limitado, por eso la atención selectiva se describe en psicología de la siguiente manera:

Es la actividad que pone en marcha y controla todos los procesos y mecanismos por los cuales el organismo procesa tan sólo una parte de toda la información, y/o da respuesta tan sólo a aquellas demandas del ambiente que son realmente útiles o importantes para el individuo.

Un ejemplo de esta atención ocurre cuando estamos en un lugar con mucha gente y hemos quedado con alguien. Si no aplicáramos esta atención sería un caos intentar buscar a esa persona, sin embargo activando la atención selectiva nos centramos en nuestro sujeto “borrando” o ignorando lo superfluo, un filtro que en este caso aplicamos al resto de personas.

De la misma forma, cuando llega una nueva información y la registramos, pasa a un nuevo nivel de atención, la podemos identificar. Ocurre con este mismo texto que estas leyendo. Si anteriormente no habías escuchado nada sobre el fenómeno, es prácticamente seguro que si has llegado hasta aquí y lo vuelves a ver en los próximos días en alguna revista o en la red, te pararás a ver qué dicen. Eso ocurre porque ahora tiene un significado para ti, y antes no y es muy posible que lo hubieras visto y pasado de largo. Aplica la fórmula a cualquier hecho reciente que conocieras y que posteriormente se repita y ya tenemos al fenómeno Baader-Meinhof otra vez en nuestra vida.

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