Hicieron falta varios millones de años de evolución para que los álamos o chopos empezaran a producir semillas algodonosas que viajan largas distancias antes de establecerse en tierra. Apenas hace falta un humano y unos segundos de su tiempo para prenderles fuego por pura diversión.

Lo vimos en Reddit, pero a juzgar por los resultados de búsqueda de YouTube es un juego bastante extendido. Las semillas de estos árboles, conocidas como cottonwood seeds por los anglosajones, son tan inflamables que el chasquido de un mechero puede hacer arder metros y más metros de pelusa acumulada a los pies de un arbusto o a los lados de un sendero.

Las semillas aparecen a principios de verano como un manto blanco que se conoce formalmente como “vilano”. No causa alergia ni molestias, pero verlo arder en vídeo es tremendamente satisfactorio. El fuego se propaga como una exhalación al consumir el oxígeno que se entremezcla con la fina pelusa de las semillas —y como la pelusa está más seca que el césped que la rodea, arde de una vez sin que el fuego se extienda a la hierba.

Pero por algo existe la expresión “jugar con fuego”. Las semillas de los álamos son consideradas un riesgo potencial que ya ha causado grandes y pequeños incendios en el pasado. Así que, si convives con estos árboles, asegúrate de limpiar su rastro algodonoso para evitar fuegos accidentales. Es más seguro disfrutar de la experiencia a través de YouTube.

[Reddit]