Llegas a unos baños públicos porque tu intestino necesita atender asuntos de suma importancia y no solo están limpios, sino que además tienen esos protectores de papel para tapar el asiento. La cuestión es: ¿Cómo se pone esa maldita cosa? Resulta que la mayor parte de la gente lo hace mal.

El principal problema del protector es que tiene una especie de solapa en el centro con un troquel que sugiere que hay que quitarla, pero muchas personas la retiran del todo. No es correcto. Hay que soltarla solo parcialmente para que se doble y caiga en el interior del retrete.

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Si la retiramos completamente estaremos tirando por el retrete (¡ejem!) sus dos mejores funciones. La primera es evitar que los objetos que depositemos bruscamente en el inodoro salpiquen, traviesos, nuestras zonas nobles al caer en el agua. No conozco a nadie que no se encabrone de manera inmediata debido a este tipo de incidentes. La segunda función es arrastrar todo el protector cuando tiremos de la cadena para que no tengamos que manipularlo como si estuviéramos desactivando un artefacto explosivo.

Sabido esto, llega la siguiente cuestión: ¿Solapa por delante o solapa por detrás? A falta de más información, muchas personas dejan caer el pedazo de papel por el lado posterior del retrete. Tampoco es correcto.

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La manera correcta de hacerlo es dejándola caer por delante. Esto es especialmente importante si eres hombre, ya que contribuirá a evitar que tu pequeño príncipe entre en contacto con las paredes del inodoro y su populoso ecosistema bacteriano. De todos modos, el protector está pensado para ponerlo en esta posición. Si lo haces hacia atrás se sostiene peor sobre el asiento, puede caerse, romperse, y a veces la cisterna no lo arrastra como debiera.

Y así es como se pone un protector de asiento para retrete. Feliz estancia en el baño público, sea lo que sea lo que hayas venido a hacer. Sí, sabemos que nos lees desde el baño. [vía Steve Harvey]