Probamos el HTC One y Samsung Galaxy S4 con Android puroS

En Gizmodo ya hemos tenido la oportunidad de trastear con las versiones Stock Android del HTC One y el Samsung Galaxy S4. A continuación os ofrecemos nuestras impresiones, aunque os podemos adelantar que Android en estado puro no hace sino mejorar dos teléfonos que ya son, de por sí, extraordinarios.

HTC One: Android puro frente a Sense

Aunque la versión de Sense que lleva el HTC One es rápida, su ausencia hace que las aplicaciones abran en menos tiempo, y que navegar por los menús sea una experiencia incluso más fluida. La pantalla, evidentemente, no cambia su espectacular nitidez y brillo. Android es un sistema mucho más simple y minimalista que Sense y eso deja una cierta sensación de pantalla más grande, incluso un poco 'solitaria', sobre según sacamos el teléfono de la caja.

El HTC One sigue teniendo un sonido excepcional gracias a sus dos altavoces. No obstante, la versión con Android puro pierde un poco de la pegada en graves que tiene la versión original. Eso es porque el software de Beats by Dr. Dre está asociado a Sense y se pierde en esta versión sin personalizar. Para recuperar ese sonido Hip-Hop habría que reinstalar los drivers.

La ausencia de Sense es más acusada en la cámara. La aplicación de cámara nativa de Android pierde muchas de las funciones avanzadas de la aplicación de Sense. Aparte de la funcionalidad, la personalización de HTC también incluía software específico para gestionar el peculiar sensor de varias capas del One.

En la práctica, y aunque ambas cámaras son idénticas, las fotografías bajo Android puro son algo más apagadas y se nota menos versatilidad. En lo que a conexiones se refiere, el HTC One con Android es impecable.

La ausencia de HTC Sense también nos deja sin el menú circular para arrancar aplicaciones desde la pantalla bloqueada, sin los perfiles preconfigurados, y sin la aplicación preinstalada para utilizar el teléfono como mando a distancia mediante el sensor de infrarrojos. Por supuesto, todas estas funciones se pueden obtener de nuevo mediante aplicaciones de terceros.

La buena noticia es que, mientras el HTC One original lleva Android 4.1.2 y será difícil actualizarlo, el One con stock Android se actualizará sobre la marcha. El ser un terminal abierto amplia también enormemente las posibilidades de personalización mediante software que no está en Google Play.

Samsung Galaxy S4: Android puro frente a TouchWiz

Si Sense es recargado en comparación con Android puro, TouchWiz es el barroco desatado. Libre de la pesada capa de software de Samsung y de sus decenas de funcines bonitas pero que no añaden nada útil en el fondo, el Galaxy S4 mejora ostensiblemente a todos los niveles. Scroll, menús, arranque de aplicaciones... Resulta que hasta el retardo en el obturador de la cámara del S4 se debía a TouchWiz.

De nuevo, la ausencia de la aplicación de cámara asociada a TouchWiz elimina muchas funciones como Drama Shot, que superponía varias imágenes. Con todo, hay aplicaciones en Google Play que recuperan esas funciones con creces. A nivel de hardware, la cámara del S4 funciona igual en el terminal con Android puro. La comparación es más ventajosa aquí que en el HTC One.

La falta de TouchWiz elimina los perfiles, la aplicación de mando a distancia, y el iniciador de aplicaciones en pantalla bloqueada, pero el usuario gana un smartphone en modo administrador con el que trastear hasta el infinito sin pasar por el aro de la coreana, que es de lo que se trata.

Ambos terminales, en definitiva ganan en velocidad, simplicidad y capacidad e actualizarse. Los dos pierden también las aplicaciones asociadas a las personalizaciones y algunas funciones que dependían de software pero que siguen en las tripas del teléfono y pueden ser activadas de nuevo.

Si ya os habéis decidido por Stock Android, queda la pregunta más importante: ¿Cuál de los dos es mejor? Esta lista de comparaciones entre ambos modelos con Android puro quizá os ayuden a decidir.

Construcción

El HTC One está construido sobre un bloque de aluminio. El S4 tiene una tapa posterior de plástico. Por mucho que Samsung diga que es un plástico estupendo, yo prefiero el aluminio, por lo que mi voto es para el HTC One. Sin embargo es perfectamente respetable que un usuario prefiera el material o diseño del S4. Al fin y al cabo es más fino (7,9 frente a 9,3) y pesa menos (130 gramos frente a 143).

Pantalla

El HTC One tiene 4,7 pulgadas. El S4 tiene 5, y ambos exhiben resolución 1080p. La pantalla del One es un poquito más nítida (469 píxeles por pulgada frente a 441) y su blanco no vira tanto a azul-verdoso como la Super Amoled de Samsung. Del lado contrario, la de Samsung tiene mejores negros y Gorilla Glass 3 en vez de Gorilla Glass 2.

Cámara

La cámara del S4 obtiene fotos más nítidas y con mejor color. La del HTC One, en cambio, es mucho más sensible a la luz y se comporta mejor en entornos oscuros. Con todo, la cámara del S4 gana en cifras y en experiencia de uso.

Audio

Incluso a falta de software de Beats Audio, el sonido del HTC One es mucho más nítido y potente que el del S4. Los dos altavoces frontales del One se llevan al huerto al pobre altavoz trasero del S4. En auriculares también se escucha mejor el HTC.

Interfaz

Aunque ambos son idénticos a nivel de software, no es así a nivel de hardware. El HTC One tiene dos botones capacitivos, uno para Home y otro para ir atrás. Pulsar dos veces el de Home da acceso al administrador de tareas, mientras que una pulsación larga abre Google Now.

El S4 tiene tres botones. Atrás y Menú son capacitivos, mientras que un tercer botón central pulsable da acceso a Home con las mismas funciones que en el HTC One. La elección está, en definitiva, entre disponer de un botón físico para los menús o abrirlos desde la pantalla. La diferencia es una cuestión de gustos.

Velocidad

El Samsung Galaxy S4 gana en los test sintéticos. El HTC One, pese a tener un procesador algo más lento, se comporta más rápido en la navegación por los menús (algo que no debería de suceder). En la práctica no notaréis la diferencia. Empate técnico.

Varios

El HTC One no tiene ranura para tarjeta SD ni batería intercambiable. El S4 sí, y además tiene un ecosistema de accesorios más grande. No en vano Samsung fabrica de todo. Sea como sea, ambos son dos supersmartphones que no hacen sino mejorar con su liberación del software de fabricante. Probablemente la decisión dependa más de una cuestión de gustos y sensaciones que de datos técnicos, y cualquiera de los dos os hará felices. El HTC One cuesta 600 dólares y el Samsung Galaxy S4 cuesta 650. Ambos pueden comprarse desde territorio estadounidense en los enlaces a continuación. [HTC / Samsung]