LG ha dado por fin el salto a la realidad virtual con su nuevo visor LG 360 VR, diseñado exclusivamente para ser usado en conjunto con el LG G5. Pudimos probarlo durante el MWC en la ciudad de Barcelona y hemos acabado con sentimientos encontrados en nuestras conclusiones.

El principal motivo es que el aparato está, en general, muy por detrás del Samsung Gear VR y otros rivales en el mercado de la realidad virtual como el Oculus Rift o el HTC Vive pero aún así puede resultar interesante para algunas situaciones determinadas.

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¿Por qué? En primer lugar debido a que el visor es mucho más pequeño y más compacto que cualquier otro headset similar que yo haya probado. Es tan delgado que en realidad no termina de cubrir por completo tus ojos, así que entra una cantidad considerable de luz mientras lo estás usando arruinando en parte la experiencia de uso. La luz hace que te sientas más conectado al “mundo real” y no al virtual.

El visor solamente tiene dos botones, la mayor parte de la experiencia se controla a través del smartphone.

Su pantalla no es mala realmente, pero sí que es peor que cualquiera que haya probado en otro visor de realidad virtual, tanto en cuanto a su resolución como al lag que presenta la imagen. En la realidad virtual el “lag” es el retraso que presenta la imagen cuando mueves tu cabeza de un lado a otro. Durante la típica prueba de realidad virtual, esa en la que paseas en una montaña rusa en primera persona, intenté mover mi cabeza de derecha a izquierda pero la imagen se hizo borrosa y se notó una fuerte presencia de lag hasta que detuve mi cabeza. No arruina por completo la experiencia, pero le afecta bastante.

El LG 360 VR debe estar conectado directamente con un cable al LG G5 para funcionar. Eso quiere decir que es el procesador del móvil es el que se encarga de la mayoría del procesamiento gráfico, y justamente por esto me atrevo a decir que es injusto comparar este dispositivo con el Oculus, el Vive o incluso el PlayStation VR. Esos visores cuentan con un ordenador potente para encargarse de todo el procesamiento, y no un procesador mucho menos potente como el de un smartphone.

Se siente mucho más extraño que otros visores de realidad virtual.

Si lo comparas al Gear VR se queda detrás. Incluso sabiendo que la experiencia de realidad virtual de Samsung tiene mucho camino que recorrer, el dispositivo de LG es peor en prácticamente cualquier aspecto. Todavía no conocemos el precio del LG 360 VR, pero sospecho que será mucho más barato que el visor de Samsung (que cuesta 99 dólares) o de lo contrario será un fracaso en el mercado.

No todo es malo. El LG 360 VR puede llegar a ser tan útil como lo es la Google Cardboard, por ejemplo. No son dispositivos de realidad virtual de última tecnología ni ofrecen la mejor experiencia, pero sí que pueden resultar muy útiles para cuando deseas ver imágenes y vídeos en 360 grados o usar el catálogo existente de aplicaciones para Cardboard.

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Para saber realmente sí el LG 360 VR vale la pena tendremos que esperar a que la compañía revele más adelante este año sus características técnicas, fecha de lanzamiento y, por supuesto, su precio.

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