Todas las imágenes: Alex Cranz/Gizmodo

Samsung acaba de anunciar una actualización importante en su línea de relojes inteligentes, los Gear. Una marca que de manera lenta pero segura se está haciendo un nombre en un mercado lleno de Apple Watches y supuestos objetos de moda con Android Wear. Hemos podido probarlo antes de su lanzamiento en la IFA de Berlín.

Aunque todos los competidores de Samsung (excluyendo a Apple, claro) han acogido de buena gana el sistema operativo de Google para relojes, Samsung sigue apostando con entusiasmo por Tizen, su propia solución. Eso significa que hay bastantes menos aplicaciones para el Samsung Gear S3 y su predecesor, el Gear S2, y también significa que solo van a funcionar con un teléfono Samsung. Dicho todo, si cumples con dichos requisitos uno de los dos nuevos Gear S3 puede convertirse en tu nuevo (y gigantesco) smartwatch.

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Es resistente tanto al agua como al polvo con IP68.

Hay un amplio abanico de mejoras escondidas bajo el nuevo Samsung Gear S3 con respecto al Gear S2. Se ha diseñado para que se parezca todavía más a un reloj tradicional que su predecesor (o cualquier iteración anterior de Gear, para el caso), la batería es más grande (380 mA frente a 250 mAH) y lleva incorporado Samsung Pay directamente. Está, por supuesto, el ya tradicional NFC y MST, un sistema que debería hacer que el reloj se comportase, teóricamente, como una tarjeta de crédito “deslizable” tradicional y debería estar por tanto disponible en todavía más lugares que el primer sistema. El reloj también ha aprendido un truco heredado del excelente Gear Fit S2 y te deja cargar hasta 4 GB de música directamente desde Spotify. Con todo, la funcionalidad más “grande”, literalmente hablando, del reloj es su tamaño. Este trasto es enorme.

El Gear S2 a la izquierda y el Gear S3 a la derecha.

Mide 46 milímetros de ancho. Eso son 4 milímetros más que el Gear S2 y 8 milímetros más que mi Apple Watch de 38 milímetros. En perspectiva: el reloj medio para hombre está entre los 40 y los 42 milímetros hoy en día y para mujer ese rango se encuentra entre los 28 y los 32 milímetros. Es grande, muy grande (¿demasiado?).

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El Samsung Gear S3 es una mala bestia que se asienta con firmeza en otros rangos de tamaño que hasta ahora pertenecían a clásicos de la relojería como Breitling o Uboat. Cuando lo tienes en tu muñeca el reloj se convierte indudablemente en un statement, en un objeto de categoría, sin el aspecto más aparatoso, eso sí, que tiene el Apple Watch.

La línea de wearables de Samsung. De arriba a abajo: el Gear S3, el Gear Fit 2 y el Gear S2.

Ese deseo por convertirse en una pieza de prestigio es lo que hacía que mis ojos se girasen una y otra vez hacia el reloj mientras Samsung me explicaba el producto. El Samsung Gear S3 vendrá en dos versiones completamente idénticas excepto por la apariencia: una versión más rugerizada llamada Frontier y otra más similar a un reloj clásico tradicional en acero inoxidable llamada Classic.

Desde lejos parecen buenas piezas de relojería y la habilidad de configurar las esferas (un buen número de las 10.000 aplicaciones disponibles para el Gear en su tienda de aplicaciones están dedicadas a la personalización) significa que puedes hacer que se parezca un poquito a ese Breitling de $10.000 dólares que tanto te gusta.

¿La pega? Por mucha personalización que tenga y mucho NFC ocultar que este trasto es descomunal es tarea imposible. Si tienes una muñeca más o menos delgada lo más probable es que parezca que llevas uno de esos dispositivos GPS para no incumplir la libertad condicional.