Probamos el Samsung Galaxy Gear: un pionero que requiere adaptación

Resulta complicado dar un veredicto sobre el nuevo smartwatch de Samsung después de probarlo apenas unos minutos, pero algo nos dice que seguiríamos pensando lo mismo después de varias semanas con él. El Galaxy Gear es, sin duda, el intento más sólido hasta ahora de abrir el tarro de las esencias en el segmento smartwatch y, sin embargo, tiene detalles que no nos acaban de convencer simplemente porque son demasiado nuevos.

Diseño y ergonomía

Probamos el Samsung Galaxy Gear: un pionero que requiere adaptación

Desde que han presentado el Samsung Galaxy Gear, hemos oído que es bonito y que no lo es alternativamente. El smartwatch tiene un formato rectangular y ligeramente curvado, con bordes redondeados y suaves, y algunos tornillos que le dan un toque retro. El mundo de los relojes es muy personal, así que simplemente diremos que nos parece correcto. El color (otra cuestión de gustos) es aquí un factor importante porque la correa no es sólo un trozo de plástico, sino que alberga la cámara y el micrófono. En otras palabras, que una vez elijamos un color, no podremos cambiarlo como quien cambia una correa por otra. Afortunadamente hay bastantes tonos entre los que elegir, entre ellos, el siempre socorrido negro.

Aunque el dispositivo es ligero (73,8 gramos) es bastante aparatoso. La esfera tiene 11,1 milímetros de grosor, lo que es mucho para alguien que no esté acostumbrado a llevar relojes grandes. Por otra parte, aunque cómoda, la correa es bastante rígida. Quizá esto cambie con el uso, pero el Galaxy Gear se hace notar mucho en la muñeca. Para ser honesto, debo advertir también que no suelo llevar reloj de pulsera. Probablemente un entusiasta de los grandes relojes apenas note el Samsung Gear.

Funcionamiento

Probamos el Samsung Galaxy Gear: un pionero que requiere adaptación

El Samsung Galaxy Gear exhibe una pantalla Amoled de 1,63 pulgadas con resolución 320 x 320 píxeles. Los ángulos de visión no son los mejores, pero la inteligente adaptación de los menús consigue que la visibilidad general sea buena.

Bajo el cristal de zafiro que protege la pantalla, el reloj oculta un procesador Exynos a 800MHz, 512MB de RAM, y 2GB de espacio para almacenamiento. La cámara, es capaz de grabar clips cortos o tomar fotos en 1080p, aunque no esperéis la calidad de un smartphone.

Aunque no son las de un teléfono convencional, la pequeña pantalla hace que esas tripas le basten al Galaxy Gear para moverse con nobleza. En ello influye mucho la versión modificada de Android, que se basa en gestos de deslizamiento horizontales y verticales. En general, el dispositivo responde con agilidad incluso en el teclado, pese a su pequeño tamaño.

Un detalle importante es que el Samsung Galaxy Gear ha sido creado para funcionar, de momento, cómo acompañante del Samsung Galaxy Note 3 y del S 4 exclusivamente. Samsung irá ampliando esa compatibilidad, pero de momento parece que no vaya a poder utilizarse con terminales Android de otras marcas.

Batería y conexiones

El Samsung Galaxy Gear puede hacer algunas cosas sólo, pero no es un smartphone independiente. No tiene GPS, ni WiFi, y su única conexión con el exterior es el Bluetooth. El puerto de carga son unos contactos exclusivos que permiten cargarlo en una base que viene con el dispositivo.

Samsung indica una duración estimada de la batería de en torno a las 25 horas con un uso normal. Es probable, de todos modos, que tengamos que cargar este acompañante todos los días como ya hacemos con el móvil.

Un experimento valiente

Probamos el Samsung Galaxy Gear: un pionero que requiere adaptación

El Samsung Galaxy Gear va a estar disponible el 25 de septiembre en 140 países a un precio aún no confirmado de 299 dólares. Hay que agradecerle a Samsung el que se atreva a lanzar un dispositivo como este para intentar activar de una vez un mercado, el de los smartwatch, que parece que no acaba de arrancar, pese a varias intentonas ya de marcas como Sony y su Smartwatch I y II.

¿Te va a cautivar el Samsung Galaxy Gear? No lo sabemos. La posibilidad de estar al tanto de todos los mensajes que nos llegan con sólo girar un poco la muñeca es atractiva, pero no está exenta de peros, como el tamaño del Gear, o el hecho de que haya que cargarlo mucho más a menudo que un reloj convencional. Por otra parte, se trata de una propuesta de interfaz totalmente nueva a la que tendremos que acostumbrarnos. Os dejamos con un vídeo grabado por nuestros compañeros de Gizmodo Estados Unidos.