Fitbit, la compañía que se ha hecho un respetable hueco en el mundo de los medidores de actividad, acaba de presentar su nueva joya: la Fitbit Flex. ¿Qué es? Se trata de una pulsera para medir tu actividad diaria: los pasos que das, las calorías que quemas, la distancia que recorres y hasta la calidad de tus horas de sueño. Tras el exitoso Fitbit One, ahora quiere subirse a la moda de las pulseras tras el furor por la Nike FuelBand y, en menor medida, la Jawbone UP. ¿Lo consigue?

Desafortunadamente, es una de esas ocasiones en que no hay una conclusión clara. Sí y no. La Fitbit Flex es una respuesta a la popularidad creciente de la Nike Fuelband, que no tardará mucho en lanzar una nueva versión. Sin embargo, a diferencia de la Fuelband, enfocada a deportistas, con un diseño elegante y una pantallita que, entre otras muchas cosas, te dice la hora, la Flex se queda atrás tanto en diseño como en funciones. El listón con el Fitbit One estaba muy alto y la Flex no acaba de alcanzarlo (de momento). Hemos probado la Flex durante un par de días completos, ahí van las impresiones.

Diseño

La Fitbit Flex es sencillez en estado puro. Se trata de una pulsera de goma que viene en dos colores, negro y azul pizarra (recomendación: en negro es mucho más atractiva, eso de "azul pizarra" es un eufemismo de gris). Adicionalmente, te puedes comprar un paquete de tres brazaletes más vivos, por si lo tuyo es el color. Dentro de la pulsera va un pequeño sensor (en la penúltima foto, junto al Fitbit One) de casi 3centímetros de largo y uno de grosor que es el verdadero "corazón" de la Flex. Introduces el sensor en la pulsera de goma, y lista para funcionar.

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El sistema de cierre de la pulsera es incómodo. Mucho. Cuesta un buen par de minutos cerrarlo. Eso sí, una vez cerrado, no la vas a perder. La pulsera cuenta con una diminuta pantalla de plástico en la parte superior que es la que nos muestra las señales del sensor a través de lucecitas LED. No hay más. Esas luces serán la única señal de vida que tendrás de tu Flex.

Para activarla simplemente tienes que dar dos suaves golpes y las luces te mostrarán el avance en tu objetivo diario. Si te planteas, por ejemplo, un objetivo de 5.000 pasos diarios, una luz se encenderá al haber cumplido el 20%. Cuando llegues al 100%, la pulsera vibrará en celebración. Para ponerla en modo noche, das cinco suaves golpes, y listo, a monitorizar tu sueño.

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Desde el punto de vista de diseño, no es una pulsera que pida a gritos llevarla. Es algo más gruesa y menos sexy que la Fuelband y tampoco tiene una pantalla que muestre la hora o un interfaz más completo. Es resistente al agua, te puedes duchar con ella sin problema, pero la pantalla se empaña un poco a medida que se va secando el interior, lo cual la hace aún menos vistosa. En definitiva, le falta un diseño más estilizado (aunque no molesta en absoluto en el día a día), materiales más cuidados y un display más completo y atractivo.

Usándola

La gran ventaja de la Flex, su sencillez, se convierte en desventaja porque casi te acabas olvidando de que existe. Sin entrar a ver tu progreso en la web o en la aplicación de móvil, la Flex no te va a contar mucho más. Pasa algo parecido con la Fuelband, pero en menor medida, por su mayor atractivo en diseño.

Para utilizar la Flex, la puedes sincronizar con el ordenador con un pequeño USB o con el móvil mediante Bluetooth 4.0. Bien, porque esta última versión de Bluetooth asegura un mejor rendimiento de la batería del móvil, pero fatal porque de momento solo te va a funcionar con un Galaxy S3 o un Galaxy Note II. Fitbit tiene que ir móvil a móvil, modelo a modelo, integrando la Flex con cada diferente smartphone. Irán llegando.

La otra decepción: la Flex, a diferencia del One, no te va a contar los pasos que das subiendo o bajando escaleras. Cuenta con acelerómetro de 3 ejes pero no con altímetro, por lo que adiós a monitorizar eso de subir y bajar edificios por las escaleras para mantenerse en forma.

Tanto la aplicación en la web como la del móvil (en nuestras pruebas con un Galaxy S3) funcionan a la perfección. La versión web se rediseñará en unos días para permitir, entre otras cosas, un mayor nivel de personalización. En ella, además de la distancia, pasos y calorías quemadas, puedes monitorizar también tus hábitos alimenticios. Pero, como siempre con estos medidores, la gran pregunta es la precisión. ¿Es realmente precisa la Flex?

En mis pruebas, al menos los dos primeros días, hay que hacer un ejercicio de fe. Durante el primer día, ajusté el objetivo a 5.000 pasos y se hace difícil creer que sin apenas haber camino ese día hubiera recorrido más de 5.000 pasos y casi 4 kilómetros. Demasiado optimista. Para la función de sueño ocurre algo parecido. La Flex básicamente detecta movimiento. Si te mueves por la noche, interpreta que te has despertado. Si estás quieto, que estás dormido. Algo que no funciona para los que no paran de agitarse (dormidos) durante la noche, o se quedan quietos como momias (despiertos) intentando conciliar el sueño.

Lo mejor

Al ser una pulsera, no te va a ocurrir como el Fitbit One en forma de clip, que te lo olvidas en cualquier rincón. La pulsera Flex irá contigo a todas partes.

Lo peor

La Flex no mide la actividad y los pasos si subes o bajas escalones y aún funciona con muy pocos móviles Android. Tampoco tiene una pantalla con reloj, como la Fuelband y el diseño debería ser algo más estilizado.

¿Merece la pena comprarla?

Vuelta al principio: Sí y no. No es un medidor pensado para deportistas, para los cuales un reloj GPS funcionará mucho mejor. La Flex está pensada para el común de los mortales que queremos animarnos a llevar una vida menos sedentaria.

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Si eso es algo que te apetece, y prefieres llevar el medidor en la muñeca en lugar de prendido a la ropa como el One, entonces le puedes dar una oportunidad a la Flex. Por su precio, 100 euros (disponible de momento en España a partir del 27 de mayo, pero no en Latinoamérica), merece la pena. Los tres brazaletes de colores adicionales te costarán 26 euros en total, que no está nada mal.

Ahora bien, si puedes esperar un tiempo, lo mejor es hacerse con un Fitbit One y esperar a ver una segunda versión de la Flex, que seguro vendrá mejorada. Y si lo tuyo son las pulseras, funcionalidades y el diseño, la Fuelband de Nike es la otra opción (aunque algo más cara).