Probamos Ouya, la primera consola Android de solo 99 €/$

Ouya, la esperada consola Android ya es por fin una realidad. Lleva apenas unas semanas a la venta por 99 euros/dólares. Hace un año, más de 63.000 personas se empeñaron en Kickstarter en que este proyecto viera la luz. Los creadores de la Ouya habían pedido 950.000 dólares y consiguieron 8,5 millones. Un año después, en el año del lanzamiento de la Xbox One y la PS4, en el año que Google y Apple se plantean entrar en el mundo de los videojuegos, la Ouya hace su aparición. ¿Merece la pena comprarla?

Nuestros compañeros de Kotaku llevan probando la Ouya durante unas semanas y las impresiones son encontradas. Por un lado, es un pequeño milagro de consola, un experimento fresco y necesario con un precio irresistible. Por otro, tiene aún muy pocos juegos decentes y presenta bastantes fallos. Por partes.

Lo primero: la consola en sí es diminuta. Pequeñísima, casi como un cubo Rubik. Eso está bien, no necesitarás mucho espacio, no estorbará. La Ouya viene con un cable HDMI para conectarla a una pantalla y un cable para enchufarla. No hay más.

Probamos Ouya, la primera consola Android de solo 99 €/$

Buen comienzo, pero pronto te encuentras con el primer obstáculo: los juegos. Lo que nos atrae de un sistema u a otro, lo que nos hace saltar de una consola a otra son precisamente los juegos. Si sabes que habrá buenos títulos, aunque sean en el futuro, sabes que merecerá la pena. Nintendo, Sony o Microsoft pueden tener sus fallos, pero sabes que siempre, siempre, van a tener juegos a los que desearás jugar todo el día.

¿La Ouya? Salvo raras excepciones (como Towerfall), no los tiene hoy en día y tampoco promete que los vaya a tener en el futuro. Por 99 euros/dólares, lo que obtienes es una consola con un procesador Tegra 3 de cuatro núcleos muy justito (las especificaciones al completo las puedes ver aquí). El modelo actual probablemente será reemplazado, pero no sabemos cuándo. Tampoco sabemos cuáles son los planes con los futuros juegos. La Ouya es una consola del presente. Es barata, pero nada te asegura que dentro de un año la podrás seguir utilizando o accederás a mejores juegos con el mismo hardware.

Jugando

Cuando enciendes la consola, sincronizas el mando y te conectas a Internet, lo primero que haces es ir a la pestaña de "Discover" para acceder a todos los juegos. Y la gran sorpresa es que hay toneladas de juegos gratis. Sí, gratis. Empiezas a descargar y abrir los primeros, y de repente te encuentras con juegos como No Brakes Valet en el que el objetivo es... aparcar coches. La pantalla de inicio lo dice todo:

Probamos Ouya, la primera consola Android de solo 99 €/$

Luego te encuentras cosas como The Little Crane That Could, que es como el anterior, pero con grúas.

O Canabalt:

Al rato de jugar con la Ouya lo recuerdas: se trata de una consola Android, un experimento, un primer intento de llevar los juegos en el móvil al televisor. Es decir, hay de todo. Juegos pésimos, malos, decentes y alguno bueno, y muchos que solo te dejan jugar un rato antes de pasar por caja.

Y sigues, y te encuentras con Monocle Man o The Amazing Frog que de nuevo te hacen querer desconectar la consola.

Así hasta el infinito. Si no nos crees, prueba Mrs. Dad o Super Crate Box para completar.

Lo bueno de bucear entre tantos "juegos" es que al final acabas encontrando alguno que merece la pena, como Deep Dungeons of Doom. Está disponible en iOS, como muchos otros, que es una de los principales atractivos de la Ouya, con la diferencia de que aquí juegas más cómodo con un mando.

Y luego está Towerfall, que es como un Smash Bros pero con arcos y flechas. Es bueno, divertido y uno de los mejores, junto a otro: Knightmare Tower (aunque tendrás que pagar por ambos).

Más allá de los juegos, hay otro punto en el que la Ouya, pese a sus méritos, no nos convence. Para tener éxito, una consola necesita ofrecer la seguridad al usuario de que va a funcionar, de que la plataforma es estable, casi perfecta. De momento la Ouya no da esa impresión. Se acerca, pero le falta.

El mando falla con frecuencia, no lee bien los movimientos, o envía señales de acción que no hemos indicado. La tienda online del sistema, la zona de "Discover", tiene un buscador bastante limitado, solo puedes encontrar juegos por título y no por desarrollador o categorías con sentido. Mezcla todos los juegos y, en un sistema en el que hay tantos como en el de la Ouya, eso es un problema.

¿Merece la pena comprarla?

El precio de la consola es lo mejor, 99 euros/dólares. La cuestión es: ¿hasta qué punto necesitas una nueva consola (si ya tienes una PS3, Xbox 360, Wii...) cuyo sistema es aún inestable, con pocos juegos decentes y sin un futuro definido?

La Ouya es un experimento fascinante, algo que deberíamos ver con más frecuencia. Si te puedes permitir pagar 99 €/$ para probar por ti mismo esta aventura y trastear con la consola, desde luego merece la pena. Pero para alguien que esté buscando una consola seria como alternativa a las existentes, ese momento aún no ha llegado. Aún. Ojalá lo haga pronto.