¡Módulos! Tienen un aspecto espectacular. Desgraciadamente, eso es todo lo que podemos decir después del brevísimo tiempo que hemos pasado con el nuevo, bonito y prometedor smartphone modular de Google que no va a llegar pronto a las tiendas.

Los tres prototipos que Google ha traído a su conferencia de desarrolladores en torno a Project Ara tienen un pequeño problema: la pantalla táctil no funciona. La pantalla táctil es necesaria para desbloquear el smartphone y comprobar que todos los módulos funcionan correctamente, y son modulares de verdad, y se cambian en caliente mediante esos conectores magnéticos tan estupendos.

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Nada de eso ha sido posible, pero los módulos son realmente fantásticos, así que les hemos sacado un montón de fotos que puedes encontrar debajo.

En caso de que acabes de llegar por estos derroteros, Project Ara consiste en que puedas, básicamente, fabricarte tu propio smartphone. Google ofrece un esqueleto electrónico que alberga un montón de conexiones en las que podemos insertar módulos intercambiables en caliente (con el dispositivo encendido). Estos módulos interactúan para formar un dispositivo completo. Puedes quitar uno de estos componentes y sustituirlo por otro en cualquier momento. Podemos, por poner un ejemplo, cambiar el altavoz por un sensor de contaminación ambiental, o comenzar con un esqueleto dotado de una pantalla más pequeña y teclado físico completo.

Es más, ¿alguna vez has deseado tener el puerto USB en otro sitio? No hay problema. Hemos podido hacer eso tranquilamente en los prototipos. Actualmente el exoesqueleto transfiere carga y datos, y en el futuro incluirá también soporte inalámbrico. En teoría, se podrán posicionar módulos adicionales de antena para mejorar la recepción de señal móvil o WiFi. En teoría, cada módulo se sujeta al esqueleto mediante un sistema de cierres magnéticos programable. Las piezas simplemente se deslizan en su sitio y quedan fijadas ahí hasta que queramos separarlas otra vez. Decimos en teoría porque no hemos podido probar a fondo el sistema.

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De momento, los módulos están limitados a lo que cabría esperar de un smartphone convencional: pantalla, auricular, altavoz, Bluetooth y WiFi, módulo 3G, cámara, MicroUSB, batería, y procesador. Sin embargo, los fabricantes son libres de crear cualquier otro módulo por extravagente que sea. Se trata de hacer un smartphone que pueda actualizarse sobre la marcha. Si Qualcomm saca un nuevo procesador o Samsung una nueva pantalla, en teoría podrían vender esa tecnología como módulos para que actualicemos nuestro smartphone Ara con ellos. Podríamos intercambiar módulos, regalarlos, o incluso venderlos cuando los cambiemos por uno nuevo. La filosofía no es muy diferente de la de un ordenador de escritorio de la vieja escuela.

El problema es que, de momento, no hay forma de saber si estamos ante la próxima gran revolución del mundo de los smartphones o ante un proyecto tangencial que acabará muriendo. De momento, Google lo único que ha hecho es poner en marcha un programa piloto en Puerto Rico para probar a ver cómo funciona la idea.

El equipo del proyecto, conocido como ATAP, tiene dos años para probar si Ara es realmente la revolución que aparenta ser. Sin embargo, puede que Ara sea merecedor de algo más de consideración. La directora del proyecto y ex de la agencia DARPA, Regina Dugan, explicaba hoy que Ara podría seguir perfeccionándose durante dos años más.

De momento, lo único que tenemos es un prototipo que ni siquiera puede competir con los smartphones actuales. Su pantalla es 720p, la batería no dura una jornada entera, y no tiene LTE. Eso sí, es un prototipo realmente bonito. Google espera actualizar estos módulos de cara al lanzamiento hasta llegar a los 20 o 30 módulos.

Ara es un concepto que tiene muchas papeletas para enamorarnos. Tan solo necesitamos verlo en acción de una manera más completa y haciendo cosas que al menos sean equivalentes a las de los smartphone actuales.

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