La beta de The Division arrancó ayer para Xbox One, hoy lo hace para PlayStation 4 y PC. Es uno de los juegos de 2016 que llega con más expectación tras su anuncio hace ya más de dos años, en el E3 de 2013. ¿Ha merecido la pena toda esa espera? De momento solo hemos visto la beta, pero lo que hay en ella resulta prometedor.

Qué es

En cuanto a género, The Division es un juego completamente nuevo en muchos aspectos. Es, en cierto sentido, un intento de acercar a las consolas las bondades de los MMOs (Massive Multiplayer Online, con World of Warcraft o Guild Wars como grandes exponentes del género) a las consolas en formato shooter. Y sí, no es el primero que lo intenta, tiene ya una referencia clara: Destiny.

En The Division tienes un personaje, que puedes crear con cierto grado de personalización, al que “sueltan” en medio de una ciudad de Nueva York devastada y destruida por un virus. Lo que sigue es una mezcla entre misiones mitad individuales y mitad cooperativas con un único objetivo: ganar la ciudad de vuelta.

Solo, acompañado o las dos cosas a la vez

Quien haya jugado WoW, o incluso Destiny, estará familiarizado con la experiencia: un enorme mundo abierto que tú recorres y en el que vas completando misiones. A veces puedes hacerlas solo, a veces acompañado, puedes lanzarte a la aventura con tus amigos o puedes encontrar compañeros de viaje inesperados. Este último caso ha sido el más frecuente hasta ahora en mis escarceos por el Nueva York devastado de The Division. Encontrar jugadores en el mapa es relativamente frecuente (más que en Destiny) y formar grupo es tan sencillo como acercarte a ellos, apretar un botón y enviar una invitación ya sea para que se unan a tu escuadra o para que te permitan unirte a la suya. Simple.

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Esa mezcla no uniforme entre modo de juego single y modo de juego co-op es, hasta ahora y para mí, una de las dulces mieles del juego. No es fácil de explicar, pero lo que The División sabe transmitir muy bien es esa sensación de “sólo ante el peligro”, de estar en medio de una ciudad devastada y peligrosa con enemigos por doquier. No invita a recorrer el mapa alegre y despreocupadamente, sino en un estado de alerta y atención que encaja perfectamente con la temática post apocalíptica. Te hace “vivirlo”.

La dificultad

En relación este último aspecto, es importante hablar de la dificultad. The Division no es un juego fácil. Tampoco es difícil, en el sentido estricto de la palabra, pero no es un “vacía-cargadores”. No sigue la mecánica de encuentra un enemigo > vacíale medio cargador a quemarropa > enemigo muerto > prosigue. Acabar con las bandas de NPCs que aparecen aleatoriamente en el mapa requiere a menudo estrategia y paciencia. Sigue siendo posible descargar un chorro de balas en un enemigo, pero probablemente no lo matemos a la primera y para cuando queramos darnos cuenta estará cubierto tras un coche u otro elemento del escenario, complicando el proceso. The Division requiere una mecánica constante de apuntar y cubrirse, apuntar y cubrirse para evitar que te acribillen a los dos minutos. Quien haya jugado Gears of War estará familiarizado con la experiencia.

Las misiones pueden completarse en dos modos, el normal o el que tiene un extra de dificultad. La beta, limitadísima en contenido (es importante tenerlo en cuenta) sólo incluye una misión jugable, ubicada en un Madison Square Garden patas arriba bastante bien recreado. Tras probarla en ambos modos, para mí el de dificultad elevada es el que mejor funciona. De nuevo, lo que de The Division consigue de manera efectiva es esa sensación de realismo, la sensación de que no eres una especie de macho-man ultravitaminado que abate criaturas sin pestañear, sino la de ser un soldado, bien entrenado y con ciertas habilidades, sí, pero que o va con cuidado o acaba muerto en cuanto se enfrente a más de un par de enemigos a la vez.

Dark Zone

El juego tiene dos partes bien diferenciadas. La personal, en la que tenemos que completar una especie de campaña a tres bandas y la Dark Zone, que paso a explicar. La personal tiene 3 secciones: una dedicada a la curación y salud (un heal o un support en un RPG), una a la ingeniería/tanques (un tank o un ingeniero en un RPG) y la parte de daño, tradicional. Esas secciones son las tres que aparecen en nuestra base de operaciones, nuestro “hogar”. Completa las misiones de la zona de Salud y obtendrás habilidades para esa rama, hazlo en tech/ingeniería y lo mismo etc. Puedes especializarte en dos ramas a la vez (de nuevo, no como en Destiny, donde solo coges un tipo de clase) y así pivotar entre un estilo y otro de juego.

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Sobre la Dark Zone. La Dark Zone es donde se encuentra la mayoría de la “chicha” del juego. La idea es una zona, contaminada y sin control, en medio de Nueva York. Está marcada claramente y tanto al entrar como al salir has de pasar por una serie de “controles” que te dejan claro que, de ahí en adelante, vas por tu cuenta y riesgo. Hasta la interfaz se rompe brevemente al entrar como si hubiese algún tipo de problema de comunicación entre tú y la base. Es una sensación genial.

Dentro de la Dark Zone se activa automáticamente el PvP y los enemigos IA que hay dentro tienen también mayor dificultad. En la Dark Zone se puede encontrar equipamiento y material de un nivel mucho más alto, pero se vive bajo la doble amenaza constante de que otro jugador o un NPC te acribillen y se acabe la fiesta. ¿Lo más sensato? Formar cuadrilla con amigos o con un par de desconocidos aleatorios. En una de mis dos incursiones probé a ir con otros 4 desconocidos, funcionó bien, conseguimos mucho botín y fue una experiencia “segura” dentro de lo que cabe. La segunda probé a ir solo, el resultado fueron combates mucho más desiguales, un par de muertes y otro jugador que, por la espalda, no dudó en hacerse con todo lo que había conseguido hasta ese momento.

Dos últimos apuntes sobre el botín y los otros jugadores: el botín de la Dark Zone está “contaminado” y por tanto necesita ser extraído y desinfectado. La extracción sólo puede realizarse en determinados lugares del mapa y además requiere todo un proceso. Hay que situarse en él, disparar una bengala y esperar en torno a un minuto y medio hasta que llega un helicóptero. Cuando eso ocurre, el resto de jugadores son notificados, algo que en cierto modo avisa que estás allí, relativamente limitado a una zona, y con un buen trozo de botín en tus manos. La mecánica genera una “tensión”, una sensación de alerta hasta que por fin llega el helicóptero, que de nuevo funciona muy bien. Sobre los otros jugadores: cuando alguien te dispara o dispara a otros, aparece una marca sobre su cabeza, si insiste, esa marca se repite hasta que, llegados a un punto todo el mundo en la Dark Zone puede ver al otro jugador. Si lo matan, hay una jugosa recompensa. Es una mecánica de policía/ladrón que ya aparece en otros juegos como GTA y que no es nueva, pero también funciona.

Un mundo abierto, con buenos gráficos.

No, los gráficos de The Division no son los de aquel primer teaser que dejó a todo el mundo con la boca abierta, pero tampoco son malos, ni se alejan demasiado del aquél. Nueva York está recreada con relativa fidelidad aunque algunos edificios y calles, obviamente, cambian para servir a los propósitos del juego. Otros elementos icónicos de la ciudad, como el Empire State son similares pero convenientemente modificados. Ignoro el motivo, pero probablemente recrear un juego con una Nueva York totalmente realista y devastada no se lleve premios en cuanto a sensibilidad, y es posible que Ubisoft haya querido evitar eso.

El resto, funciona bien. Por ejemplo, la Base de Operaciones está situada en la oficina de Correos de Nueva York y tanto exterior como interior aparecen muy bien recreados. Los edificios colindantes, cuando los he comparado en Google Maps con Street View, son prácticamente iguales. Tan solo les quitan algunas ventanas y detalles en la fachada, imagino que para aligerar la carga gráfica.

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Lo mejor, con todo, del mundo de The Division es que no hay pantallas de carga. Ni una. La única excepción es, lógicamente, cuando elegimos teletransportarnos a otro punto de la ciudad o cuando morimos. Aparte de eso, el mapa puede recorrerse de arriba abajo, Dark Zone incluida, sin un solo salto. Bien.

Las dudas

A pesar de lo extenso del texto, conviene recordar: esto es sólo una beta. Una beta muy, muy limitada en contenido. Difiere y diferirá algo de la versión final del juego y además está bastante limitada en cuanto a funciones y número de misiones disponibles.

Mis principales dudas con el juego pasan por saber si la campaña no será completamente insípida (como la de Watch_Dogs) si el endgame (la cantidad de cosas que puedes hacer una vez llegas al máximo nivel) estará a la altura y si no se volverá demasiado repetitiva la mecánica de conseguir buen equipamiento > misiones > equipamiento > misiones. El juego promete, pero también hay margen a que acabe siendo algo superfluo. Estas y más preguntas las resolveremos con la reseña final del juego, que sale al venta el próximo 8 de marzo.

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