El Jardín de las Delicias es una de las pinturas más conocidas de El Bosco. La obra de este pintor holandés es un óleo separado en tres piezas que muestra una colorida escena del Génesis, el paraíso y el infierno. Entre los muchos detalles de esta intrincada y maravillosa obra hay uno que pasa casi desapercibido: una partitura.

La partitura en cuestión tiene su chiste, porque está dibujada, literalmente, sobre el culo de uno de los personajes condenados en la parte del tríptico que corresponde al infierno (abajo a la derecha en el cuadro). Una estudiante de música y Sistemas de Información de la Universidad de Oklahoma se percató de la partitura contemplando el cuadro, y decidió intentar interpretar la música pese a lo poco apropiado del atril imaginado por Jerónimo Bosch.

La estudiante, de nombre Amelia, tuvo que dar por supuesto que la clave del documento es una de las propias del canto gregoriano de la época. El resultado, que podéis escuchar aquí, al piano, es todo lo raro que se puede esperar de una canción anotada sobre un soporte tan poco ortodoxo. Quizá un clavicordio sería más próximo a la música de la época.

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Es improbable que sea la primera vez que alguien decide interpretar la misteriosa partitura de El Bosco. Al fin y al cabo El Jardín de Las Delicias está datado en torno al año 1.500. De todas maneras, no siempre tenemos la oportunidad de escuchar la música contenida en un lienzo, y menos tan famoso. El cuadro se puede admirar actualmente en el Museo de El Prado de Madrid. [Dangerous Minds vía Chaos Controlled 123]

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