La ruta que toman las tormentas es tremendamente difícil de predecir. No en vano, depende de factores tan variopintos como la humedad, la presión, la velocidad y la dirección del viento, la temperatura del agua o las corrientes marinas. Los mapas que vemos en los medios son pronósticos basados en diferentes modelos, y esos modelos no siempre se ponen de acuerdo. ¿Cuál es el modelo más fiable a la hora de predecir la ruta de un huracán como Irma?

O mejor, ¿qué demonios es un modelo?

Hoy en día, la predicción meteorológica se hace con algunos de los mayores superordenadores del mundo. Para ello se vuelcan enormes conjuntos de datos y se utilizan modelos numéricos de predicción basados en la física (dinámica de fluidos y termodinámica) y la estadística. El tema es que existe un gran número de modelos, y cada uno tiene su propia metodología para calcular la evolución de las variables meteorológicas (y, con ella, la ruta de las tormentas).

Históricamente, los dos modelos más relevantes han sido el Global Forecast System (GFS) y el European Centre for Medium-Range Weather Forecasts (ECMWF). El primero, conocido como el “modelo americano”, fue creado por la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos; mientras que el segundo, el “modelo europeo”, es un producto del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, en el que participan 34 países.

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Lo ideal es que el modelo GFS y el modelo Euro coincidan, pero cuando no lo hacen solemos echar la vista atrás para ver cuál acertó. En 2012, por ejemplo, el modelo americano pronosticó que el huracán Sandy se desvanecería en el océano tras pasar por el Caribe, mientras que el modelo europeo anticipó que golpearía la costa de Estados Unidos. Lo mismo ha ocurrido en agosto de este año: el modelo europeo fue el primero en predecir la ruta del huracán Harvey.

La principal ventaja del modelo europeo es la tecnología. El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio cuenta con un mayor presupuesto y, por lo tanto, con sistemas informáticos más avanzados que le permiten realizar proyecciones más ajustadas. El ECMWF utiliza además una mayor cantidad de información para sus simulaciones, recogida de fuentes como globos y satélites.

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Pero no siempre hay un ganador, y es que predecir con certeza la naturaleza caótica de un fluido como la atmósfera terrestre es prácticamente imposible: hasta la hora a la que se realiza el pronóstico puede marcar la diferencia. Para tener en cuenta esta incertidumbre, los meteorólogos crean “conjuntos” (ensambles, en inglés) a partir de diferentes modelos o distintas variables iniciales. Después evalúan el conjunto según su dispersión. En otras palabras, en lugar de marcar una ruta, los meteorólogos estudian todas bajo diferentes condiciones hipotéticas para ajustar un poco más el cono de pronóstico.

Entonces, ¿cuál es el modelo más fiable a la hora de predecir la ruta de un huracán como Irma? Lo mejor es mirar varios. Un lugar para empezar es la web del Centro Nacional de Huracanes, que actualiza cada seis horas su pronóstico de la ruta e intensidad de los huracanes basándose en ocho modelos diferentes, incluidos el americano, el europeo, el de la Marina estadounidense y el de la Oficina Canadiense de Meteorología.

Se espera que Irma pase cerca de la costa norte de Cuba este viernes y llegue al sur de Florida el domingo por la mañana. Algunos meteorólogos han pronosticado que el huracán podría desviarse un poco hacia el oeste antes de tocar tierra estadounidense, por lo que evitaría ciudades más pobladas como Miami. Pero, de nuevo, ningún pronóstico es 100% fiable. Así que, si estás allí, echa un vistazo a los mapas de refugios y las rutas de evacuación, ten a mano los teléfonos de emergencias y cuídate. Un huracán de categoría 4 es algo más que números en un modelo matemático.