Los habitantes de la Tierra estamos acostumbrados a considerar a Júpiter como parte de la pequeña familia de planetas que forman nuestro Sistema Solar. Sin embargo, lo cierto es que Júpiter es un caso muy raro dentro de los planetas gigantes gaseosos. ¿Qué papel cumple en nuestro Sistema Solar? y aún más importante ¿Que ocurriría si no estuviera?

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Para contestar ambas, hay que comenzar preguntándose cómo llegó Júpiter a su posición actual. La mayor parte de gigantes gaseosos conocidos no están tan lejos de de las estrellas en torno a las que orbitan. De hecho, suelen estar muy próximos a ellas (donde en nuestro sistema está Mercurio). Ello les vale el apelativo precisamente de jupíteres calientes.

En nuestro Sistema Solar, Júpiter orbita muy lejos del Sol. No existe una explicación para ello, pero la principal hipótesis es que el planeta fue capturado por la gravedad solar y se incorporó al sistema hace millones de años. En ese proceso, Júpiter pulverizó los planetas rocosos que pudieran orbitar en torno al Sol y sus fragmentos formaron los actuales planetas rocosos: Mercurio, Venus, La Tierra y Marte. Eso explicaría además por qué estos cuatro planetas son más jóvenes que el resto.

En definitiva, que sin Júpiter nuestro planeta probablemente nunca hubiera existido como lo conocemos. El papel de este gigante gaseoso no teminó ahí. Su fuerza gravitatoria atrae todo tipo de cometas y asteroides que, de otro modo, podrían chocar contra la Tierra. El pasado 29 de marzo se registró uno de esos choques, pero los astrónomos calculan que podrían ser mucho más frecuentes.

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De todos modos, la propia existencia de este gigante gaseoso es lo que hace que el resto de planetas estén en la posición actual. Si desapareciera, probablemente también lo hiciera la vida en la Tierra. En este vídeo de Life Noggin describen el providencial papel de Júpiter para la vida en la Tierra. [vía Life Noggin]


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