¿Qué misteriosa fuerza impulsa a Google a querer cambiar el correo electrónico? En la última década la compañía ha intentado mil y una estrategias para tratar de limar las esquinas más incómodas de esta antiquísima herramienta: Google Buzz, Google Wave, carpetas y filtros inteligentes, mensajes agrupados... Ahora llega Inbox.

Es hasta cierto punto comprensible. El correo electrónico se creó pensando en un uso mucho más limitado que el que ahora le damos. Los mensajes se amontonan en nuestra bandeja de entrada por cientos, nos llegan copias y copias ocultas, spam, recibos. Si trabajamos en una gran organización buena parte de la mañana consiste en organizar y priorizar las diferentes conversaciones en las que nos hemos visto envueltos, justa o injustamente.

No podemos vivir sin el e-mail, pero es una fuente constante de frustración. Inbox es el enésimo intento de Google de aliviar el problema. Es una aplicación disponible para iOS y Android aunque también es accesible desde un ordenador a través de Chrome. De momento el acceso está limitado y hace falta una invitación para poder usarlo.

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En Gizmodo en Español lo hemos probado durante la última jornada y estas son nuestras impresiones.

¿Qué es?

Inbox no es una alternativa al correo electrónico. Es una herramienta de organización complementaria. Se asocia a una cuenta de Gmail ya existente y ofrece una vista diferente de la bandeja de entrada. Está desarrollada por el mismo equipo encargado de GMail, pero es un producto alternativo.

Una vez configurada por primera vez, este es el aspecto que presenta:

A partir de esta foto es fácil hacerse una idea de qué es exactamente lo que Inbox trata de hacer. Es una aplicación que, de forma automática, agrupa mensajes similares, separa y destaca los importantes y permite ver en un sólo vistazo los archivos adjuntos que incluyan los correos.

Usándolo

Los diferentes mensajes pueden abrirse, marcarse como consultados (pasan a estar archivados en Gmail), marcarse como "fijos" para evitar que se desplacen de la vista principal cuando llegan nuevos correos o posponerlos para que vuelvan a mostrarse como un recordatorio pasado un tiempo determinado o al estar en una localización concreta, por ejemplo al llegar a casa o el trabajo.

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Un botón en la parte inferior permite iniciar nuevas conversaciones con nuestros contactos habituales o crear recordatorios.

Inbox agrupa mensajes que tengan una temática parecida. Hay siete tipo de grupos: viajes, compras, finanzas, social, avisos, foros y promociones. Algunos de estos grupos ofrecen funcionalidades avanzadas. Por ejemplo, un grupo de mensajes de compras puede tener asociadas las fotos de los productos comprados y un enlace rápido para ver el estado del envío.

Inbox no es sólo un organizador de correos. La aplicación permite también crear recordatorios inteligente. ¿Por qué inteligentes? Google ha hecho algunas cosas curiosas. Por ejemplo, si se pone como recordatorio llamar a un restaurante para reservar mesa, el sistema reconoce el tipo de acción y pone en pantalla botón de llamada. Estos recordatorios están siempre en la parte superior.

¿Merece la pena?

Es fácil ver el caso ideal de uso de Inbox. Me levanto por la mañana y en lugar de una lista de 300 correos que gestionar uno a uno tengo una visión esquemática y organizada de toda la bandeja de entrada. En pocos minutos puedo separar lo importante de lo superfluo. En pocos minutos más responder a los primeros mensajes importantes o marcarlos para no olvidarme de ellos al llegar a la oficina.

Pero Inbox es una herramienta que requiere una estructura concreta en la forma de organizar mensajes. Para mi estilo de uso de correo electrónico, por ejemplo, no resulta útil. Yo mantengo todos mis mensajes en al bandeja de entrada, nunca los archivo. Sólo los señalo como leídos o no. Inbox, sin embargo, archiva automáticamente los mensajes una vez se han consultado. La aplicación de recordatorios no está vinculada al calendario del teléfono, así que estas notificaciones viven en un limbo extraño.

En general, como cualquier herramienta, requiere aprender una nueva metodología de trabajo y adaptares a nuevos casos. Para alguien que tiene un cierto volumen de correo puede ser una idea interesante. Pero como siempre ocurre con estas herramientas de correo electrónico y sucedáneos (Wave, Buzz, etc...) la pregunta que cabe hacerse es si realmente hay un problema de fondo con el concepto del e-mail o si el problema es cómo usamos (o abusamos) del mismo. Si la respuesta es la segunda, no hay app que lo solucione.

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