Un ciudadano de Hillside, New Jersey llevaba tiempo escuchando un fuerte zumbido tras una de las paredes de su domicilio. Finalmente llamó a un especialista en abejas. Lo que se encontraron cuándo abrieron la pared fue una colmena descomunal con unas 30.000 abejas africanizadas muy agresivas.

¿Qué se hace en estos casos? A muchos la respuesta que les viene a la cabeza pasa por usar un lanzallamas, pero en Estados Unidos la ley prohibe destruir una colmena de abejas productoras de miel a menos que no quede otro remedio. De hecho, ni siquiera está permitido moverla si no interfiere con la actividad humana. Afortunadamente para el propietario de la casa en New Jersey, tener el panal en la pared del salón sí se considera una interferencia.

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El problema en este caso es que que las abejas eran especialmente agresivas. Mickey Hegedus, el apicultor encargado de la retirada del panal explicaba a CBS que las abejas eran de las mas agresivas que se ha encontrado. “Apenas practiqué un pequeño agujero para meter una cámara y comprobar las dimensiones de la colmena y una de ellas salió por la abertura y comenzó a picarme en el cuero cabelludo” comentaba Hegedus.

La retirada del panal ha durado cinco largas horas durante las cuales las abejas se las apañaron para picar al especialista más 34 veces pese al traje protector. Lo normal, según Hegedus, es recibir 5 o 6 picaduras durante una de estas operaciones.

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Las abejas eran tan agresivas que no son válidas para su traslado a una granja de miel, pero tampoco se podían destruir. Finalmente se ha aprobado su liberación y la instalación de la colmena en una zona remota de montaña en el estado de Nueva Jersey. [vía Washington Post y CBS New York]