Las colisiones con pájaros son una amenaza muy seria para el tráfico aéreo mundial. Se calcula que los daños producidos por este tipo de encuentros ascienden a 1.200 millones de dólares anuales. Lamentablemente, las aves no son la única amenaza que surca los cielos modernos. Hay una nueva que puede ser peor: los drones

Por la autonomía y características de los drones, los encontronazos entre aviones comerciales y estos dispositivos ocurrirían en la misma zona de peligro que con los pájaros: las inmediaciones de los aeropuertos, que es cuando los aviones vuelan bajo para aterrizar o despegar. Evidentemente la normativa sobre drones es muy clara en cuanto a su uso cerca de aeropuertos, pero eso no quita que uno de estos pequeños vehículos pueda perder el rumbo, o que su piloto sea un irresponsable. Pese a estar prohibido en muchos países, los avistamientos cercanos de drones por parte de pilotos comerciales son cada vez más habituales.

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La pregunta sobre qué pasaría si un dron colisiona con un avión sigue ahí. Para intentar responderla, en IEEE Spectrum han consultado a George Morse, fundador de Failure Analysis Service Technology. Esta compañía se dedica precisamente a analizar colisiones de objetos contra aviones y a asesorar a las compañías aéreas en materia de seguridad.

Los drones son un dispositivo bastante fragil y es probable que una colisión directa ocasionase menos daños que un pájaro de su mismo tamaño. El peor caso posible es que el dron sea absorbido por uno de los motores. Morse lo explica así a IEEE Spectrum:

En un caso así, el dron golpearía el borde las aspas de la turbina y probablemente quedaría reducido a pequeñas piezas. La turbina o hélice en sí no resultaría dañada. Hay posibilidades de que el motor resultase dañado de forma irreversible, pero no tiene por qué ocurrir. Es sencillamente asombroso lo resistentes que son esos motores.

En cuanto a la dureza de los materiales que forman un dron, Morse no parece especialmente preocupado. "El hielo es duro también" explica este especialista en referencia a las ocasiones en las que se cuelan bloques de hielo en los motores. Lo que más preocupa a Morse son los componentes de las baterías. "Si esos materiales alcanzan la cámara de combustión, probablemente quemarían el motor".

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Por supuesto, que un motor quede inservible no es suficiente para derribar un avión moderno, pero los daños a los aparatos pueden ser tan importantes como los retrasos y problemas que ocasionaría al tráfico aéreo. Los drones suponen, en definitiva, un peligro potencial para los aviones no muy diferente al de las aves. Queda por ver qué medidas se toman en cada país para reducir la amenaza de estos pájaros modernos. [vía IEEE Spectrum]

Foto: Ahturner/ Shutterstock

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