Los datos no dejan lugar a dudas: no ocurrirá, no hay peligro. Los astrónomos están completamente seguros de que el asteroide 2012 DA14, que mide unos 44 metros de diámetro, no impactará hoy con la Tierra. Sin embargo, después de lo que hemos visto con el meteorito que se ha estrellado en Rusia, dejando más de 250 heridos, parece casi inevitable hacerse la pregunta, aunque solo sea hipotéticamente. El 2012 DA14 pasará muy cerca, a unos 27.700 kilómetros de la superficie, mucho más cerca que varios satélites que orbitan alrededor del planeta. Y la hora de máxima aproximación será en torno a las 19:30 CET / 13:30 EST de hoy. Se podrá ver incluso con prismáticos. ¿Cuáles serían los efectos si chocara realmente contra la Tierra?

Para responder a esta pregunta lo primero que tenemos que saber es cuánta energía podría liberar el asteroide 2012 DA14 si chocara contra la Tierra. Según Denton Ebel, director de la División de Ciencias Físicas y curator del departamento de Ciencias Planetarias del Museo Nacional de Historia Estadounidense (en Washington), otros tres científicos se hicieron esta misma pregunta en 2010: Robert Marcus, H. Jay Melosh y Gareth Collins.

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Estos científicos calcularon hace tres años la energía liberada por un asteroide hipotético de 50 metros de diámetro y una densidad de 2,6 gramos por centímetro cúbico, a una velocidad de 12,7 kilómetros por segundo, estrellándose contra la Tierra en un ángulo de 45º. Sería un escenario bastante similar al del 2012 DA14, que tiene 44 metros de diámetro y, según Ebel, "podría tener una densidad de 2,6 gramos por centímetro cúbico" dada su composición rocosa.

Los cálculos de Marcus, Melosh y Collins resultaron en un total de 3,3 megatones de energía cinética en la entrada del asteroide, con una onda expansiva de energía de 2,9 megatones en un punto situado a 8,5 kilómetros de la superficie, es decir, más o menos la altura a la que vuelan los aviones comerciales.

¿Qué significa esto? Básicamente que un asteroide de este tipo, con mucha probabilidad, explotaría en el aire, liberando una energía equivalente a 138 bombas atómicas como la lanzada en Hiroshima el 9 de Agosto de 1945.

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Así, en cifras, puede ser difícil imaginarse una explosión de tal magnitud. Para hacerse una idea en imágenes, puedes ver esta prueba nuclear realizada por China con una bomba de 3,3 megatones:

http://www.viddler.com/v/65f409ee

Una explosión de estas características sobre una ciudad como Londres, Madrid, Moscú, Tokio, México, o Nueva York sería de proporciones catastróficas.

Aunque hay un "pero". Según Denton Ebel, a pesar de que un impacto directo sería muy potente, "estas ciudades son objetivos muy pequeños". Es decir, suponiendo que el asteroide 2012 DA14 fuera a caer sobre la Tierra, cosa que según los astrónomos no ocurrirá, las probabilidades de un impacto directo como el descrito son muy, muy pequeñas.

Esta es la trayectoria que seguirá el asteroide:

Pero... ¿y si realmente tenemos mala suerte?

Asumamos que es pequeñísima probabilidad es la que al final ocurre. Sabemos que si un asteroide de 44 metros de diámetro estuviera en trayectoria de colisión directa con la Tierra, muy probablemente no impactaría en la superficie.

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Los científicos creen que un asteroide de este tipo entraría en la atmósfera con una inclinación de 45 grados. Si fuera así, el enorme calor generado por la compresión del aire en la parte frontal del asteroide haría que explotara en el aire, no en la superficie. El efecto destructivo se reduciría considerablemente.

Desgraciadamente, eso no significa que las ciudades estén a salvo. El 30 de junio de 1908, un asteroide solo un poco mayor que el que pasará hoy cerca de la Tierra, se estrelló en Siberia, Rusia. No había ninguna ciudad cercana al lugar de la explosión, que ocurrió entre 5 y 10 kilómetros de la superficie, pero la onda expansiva arrasó unos 80 millones de árboles sobre un área de 2,150 kilómetros cuadrados. Para hacernos una idea, la población de Nueva York vive en un área de 783,8 kilómetros cuadrados.

Eso es asumiendo un ángulo de entrada de 45 grados. Un ángulo de entrada mayor podría causar de hecho mucho más daño y afectar a un área más extensa. Sin embargo, si el asteroide es muy grande, el daño puede ser devastador igualmente aunque el ángulo de entrada sea menjor. Por ejemplo: los cráteres de Río Cuarto, causados por el impacto de un meteorito que ocurrió hace 10.000 años en la actual provincia de Córdoba (Argentina). Se estima que el ángulo de entrada pudo ser de 15 grados y resultó en un poder destructivo 30 veces mayor que el de Siberia.

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Debajo, una ilustración comparativa del tamaño del asteroide, tan grande como un avión o un edificio de 20 plantas:

Las buenas noticias

Según Ebel, las consecuencias de un impacto directo serían muy locales, no se desencadenaría ningún fenómeno global, no habría "invierno nuclear", cambio climático artificial ni nada por el estilo. La destrucción estaría reducida a la zona geográfica donde el asteroide impactara.

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Hoy, a las 19:30 CET / 13:30 EST, podremos comprobar que, efectivamente, los astrónomos no se han equivocado. Afortunadamente, el paso del asteroide 2012 DA14 se podrá seguir de lejos, con unos prismáticos. [Gizmodo]

Foto: Paul Fleet / Shutterstock