Fotograma de la película Snowpiercer

La película Snowpiercer narra un futuro distópico en el que una iniciativa para reducir el calentamiento global sale tan terriblemente mal que cubre la Tierra con un manto de nieve. Lo curioso es que la misma técnica que describen en el film se ha planteado en el mundo real. ¿Qué efectos tendría?

Aunque luchar contra los gases de efecto invernadero cubriendo la estratosfera con más gases parece una contradicción, en realidad es un buen plan. Los gases a esa altura funcionarían como un espejo, reflejando la luz solar y evitando que todo su calor llegue a la superficie y rebote en los gases de la atmósfera.

Charlie Zender es físico atmosférico en la Universidad de California y explica que es una solución bastante asequible. Además, podemos ponerla en práctica con la tecnología actual. El problema es que los científicos no se ponen de acuerdo en cuántos gases, de qué tipo y sobre qué extensión habría que usar. Para empeorar las cosas, no se puede experimentar en el mundo real, así que toda la investigación debe hacerse en base a modelos matemáticos generados por ordenador.

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Los expertos en clima analizan fenómenos naturales como la erupción del volcán Pinatubo en Filipinas, en 1991. Los 17 millones de toneladas métricas de gases que el Pinatubo expulsó a la estratosfera redujeron la radiación 4 vatios a nivel mundial y lograron reducir en -0,4 grados celsius la temperatura de algunas zonas del planeta durante los dos años siguientes.

Foto: NASA

Antes de poner en marcha una solución semejante hay que estudiar con detalle todos sus posibles efectos y la especialidad de Zender es la luz. Según sus cálculos, llenar la estratosfera de gases que reflejen la luz tiene un efecto importante sobre la cantidad de luz que recibimos, y no precisamente a la baja. Durante la noche, la capa de gases reflejaría la luz proveniente de las zonas pobladas del planeta. El resultado sería un aumento de hasta el 25% de la luminosidad del cielo nocturno.

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La primera consecuencia sería que sería imposible percibir estrellas. Puede que podamos vivir con ello, pero existen muchas especies que dependen de la luz de las estrellas para guiarse. Las tortugas marinas, por ejemplo, se confunden con la luz reflejada en el cielo. Un aumento del 25% en la luminosidad del cielo nocturno podría muy bien acabar con las tortugas marinas recién nacidas que buscan llegar al mar.

Es solo un ejemplo, pero explica perfectamente un hecho: no tenemos ni idea de las consecuencias sobre el ecosistema que podría tener tratar de enfriar la Tierra inyectando gases en la estratosfera. Probablemente no sea una buena idea intentarlo hasta investigar más a fondo la cuestión. [vía Space]