Imagen: NASA

Llamadas también “sombra de serpiente”, antes y después del eclipse total se produce un misterioso fenómeno apreciable en superficies blancas. Se trata de unas ondas de sombra descritas por primera vez en el siglo IX. Su origen guarda relación con el mismo efecto que hace que las estrellas parezcan brillar.

Tras el eclipse solar total que tuvo lugar en el siglo IX, saltamos en el tiempo hasta 1820. Ese año, el astrónomo Hermann Goldschmidt observó estas bandas de sombra visibles justo antes y después de que se produjera la totalidad de varios eclipses. En 1842 fue George B. Airy, el astrónomo inglés, el que recordaba el momento en el que divisó su primer eclipse total solar. El hombre dijo que:

Cuando la totalidad se acercó, una extraña fluctuación de la luz se vio sobre las paredes y el suelo, tan sorprendente que en algunos lugares los niños corrieron e intentaron cogerla con sus manos.

Varios siglos más tarde, ya en el 2008, el astrofísico británico Stuart Eves especuló que las bandas de sombra podrían ser un efecto del infrasonido, un fenómeno que implicaba la sombra de la luna viajando a una velocidad supersónica e induciendo una onda de choque atmosférico.

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Sin embargo, la teoría más aceptada sobre este curioso fenómeno dista mucho del concepto de Eves. Tal y como explica la NASA, las bandas son líneas finas y onduladas de luz y oscuridad alternas que se pueden ver en acción en paralelo sobre ciertas superficies. La teoría más aceptada surgió en 1925, momento en el que los investigadores le confirieron un origen atmosférico causado por la turbulencia de la atmósfera terrestre que refracta los rayos solares.

Bandas de sombra. Wikimedia Commons

Debido a que las bandas de sombra son impredecibles de eclipse a eclipse, no parece haber una conexión (al menos firme) con las circunstancias relativamente fijas que se dan en un eclipse. En cambio, la intensidad, el movimiento y la dirección de estas bandas parecen estar relacionadas con el mismo fenómeno que hace que las estrellas parezcan brillar.

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En la atmósfera superior hay células turbulentas de aire que actúan como lentes para enfocar la luz de la superficie solar justo antes del eclipse total. El movimiento de estas células atmosféricas es aleatorio entre cada eclipse y cada ubicación de visualización, por lo que la aparición y el movimiento de las bandas de sombra no pueden predecirse de antemano.

Por cierto, si estás interesado en capturarlas durante el eclipse, desde la web de la NASA explican que hay que ser muy veloces. Su duración no suele llegar al minuto y aparecen y desaparecen rápidamente, por lo que el uso de cámaras de vídeo o fotografías en modo ráfaga es la mejor manera de observarlas. Además, muchos utilizan grandes sábanas blancas o cartulinas sobre el suelo. [NASA, Wikipedia]