A este paso va a ser más fácil nombrar los países en los que Uber no está prohibido, o con causas judiciales pendientes, que aquellos en los que funciona sin problemas. El último caso es el de España. Un juez acaba de prohibir la aplicación de forma cautelar en ese país por considerar que la app realiza competencia desleal. Lo mismo ha ocurrido recientemente en India o Tailandia, que consideran a la aplicación ilegal. En media Europa hay causas judiciales pendientes contra Uber y en EE.UU. la acaban de demandar en Portland. Lo curioso es que, de momento, nadie se pone de acuerdo en quién tiene razón: ¿la compañía o los taxistas?

El de Uber es un caso de libro de disrupción de un sector tradicional como el del taxi, regulado fuertemente a nivel local y nacional en cada país. El debate sobre la legalidad de la aplicación ha polarizado a los usuarios, pero no es nuevo. Airbnb, por ejemplo, lleva haciendo algo muy parecido en el sector de los hoteles desde hace tiempo, aunque ha sido más sutil. Ha logrado esquivar protestas y prohibiciones. ¿Quién tiene razón en el caso Uber? La respuesta no es sencilla.

A favor de Uber: las leyes son las asesinas de la innovación

Por definición, si la innovación siempre siguiera al pie de la letra las leyes establecidas jamás habría innovación. Decir que Uber es innovador es tal vez ir demasiado lejos, pero sí hace algo que hasta ahora no existía en el sector del taxi: ofrecer más elección a los usuarios, más comodidad y a mejores precios. Es decir, competencia. ¿Desleal? Según las normas actuales, sí. Lo cual no quiere decir que sea problema de Uber, sino tal vez de las propias leyes.

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Uber es sencillo y fácil de utilizar. En España no hay la disponibilidad de taxis Uber que en EE.UU., por ejemplo, pero sus tarifas (mínima de 4 euros y, a partir de ahí, 35 céntimos por minuto y 80 céntimos por kilómetro kilómetro recorrido) son transparentes y en la gran mayoría de los casos por debajo de los taxis tradicionales. En los países con buena cobertura de taxis Uber, la app facilita tener un taxi al instante desde el móvil y a tarifas competitivas. Han demostrado que pueden mejorar el sector, ¿por que detenerlos?

En contra: mismas reglas para todos

Es imposible crear algo innovador sin que se produzca un caos inicial. Es justo la situación en la que estamos ahora: Uber entrando como un elefante en una cacharrería en el mundo del taxi y los taxistas en pie de guerra. Pero también tienen parte de razón: Uber está jugando con ventaja, simplemente no cumple con la legislación local establecida en cada país. En España, por ejemplo, los taxistas tradicionales están obligados a operar con una (costosa) licencia, seguro y permisos. Los de Uber no. Hay una regulación de tarifas, Uber puede cambiarlas a placer. No es justo: esa es la definición de competencia desleal.

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Lo irónico de todo esto es que quien está intentando buscar una solución, el sistema judicial, es precisamente la fuente del problema. El problema no es Uber, ni los taxistas de siempre. El problema son las leyes que necesitan adaptarse a los cambios que trae Internet. Y no penalizando las innovaciones, sino estableciendo nuevas normas igualitarias para todos.

¿Uber culpable o innovador? ¿Taxistas víctimas o anclados al pasado? ¿Cómo lo ves? Cuéntanos debajo.

Foto: Getty Images