Un manifestante sostiene una pancarta con una imagen de Choi Soon-Sil manipulando a la presidenta de Corea del Sur como si fuera un títere. Foto: AP Images.

Samsung no ha pasado precisamente por un buen año. Primero fue el viacrucis con el Galaxy Note 7. Después se ha visto obligada a retirar casi tres millones de lavadoras en Estados Unidos también por problemas de explosiones. Ahora las autoridades coreanas han registrado su sede.

Detrás del registro está un sonado caso de corrupción política que ha salpicado a la mismísima presidenta de Corea del Sur, Park Geun-Hye. Varios medios del país han tenido acceso esta semana a discursos y otros documentos que hacen sospechar que la presidenta tomaba decisiones influenciada por Choi Soon-Sil, hija del fundador de una conocida secta coreana llamada Iglesia de la vida eterna. Se dice que Soon-Sil incluso llegó a realizar rituales chamanísticos en la sede del gobierno a petición de la presidenta.

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Según las investigaciones, Samsung podría haber donado casi tres millones de euros a fundaciones controladas por Choi Soon-Sil para obtener influencia política en el país. En teoría, esa cantidad fue dedicada a financiar actividades hípicas de la hija de Soon-Sil. Además de la sede de la compañía, también se ha registrado la Federación Ecuestre de Corea del Sur.

El pasado tres de noviembre, la policía arrestó a Choi Soon-Sil acusada de fraude y abuso de poder. De momento no se han presentado cargos contra Samsung y la compañía ha declinado comentar el asunto. [vía Reuters]