A 329 kilómetros del núcleo y con el Sol de cara, el pasado 27 de marzo Rosetta tomó esta espectacular fotografía del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Los dos lóbulos retroiluminados dejan apreciar la forma de pato de la roca, que vuela ya hacia su perihelio —el punto más cercano al Sol de toda su órbita.

Los científicos creen que el cometa tiene esta silueta extraña por una colisión de baja velocidad entre dos objetos. Algunas capas de su superficie se orientan en direcciones distintas, por lo que una fusión de dos fragmentos pudo dar lugar al patito de polvo y roca que conocemos (y que en noviembre de 2014 se convirtió en el primer cometa donde aterrizamos). Con la nave y el Sol alineados en un ángulo de 159 grados, era el momento perfecto para hacer una foto. Puedes ver la imagen sin recortar en la web de la Estación Espacial Internacional; cada píxel representa 28 metros. Esta perspectiva da una buena idea del tamaño de 67P:

El equipo de Rosetta perdió la esperanza de volver a contactar con Philae, pero su nave nodriza sigue estudiando cada detalle del cometa. La ESA acaba de publicar 984 nuevas imágenes de la cámara NAVCAM de la sonda espacial, tomadas entre el 16 de diciembre y el 9 de febrero. Después de haberse alejado hasta 1.000 kilómetros del núcleo del cometa, Rosetta se prepara para orbitarlo a una altitud de 30 kilómetros. Y cuando 67P empiece a alejarse del Sol, la nave se preparará para su descenso final. [ESA]


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