El Samsung Galaxy Alpha ha destapado el tarro de las esencias metálicas en Samsung. Los últimos en salir de ese tarro son los estilizados Galaxy A5 y A3. Hoy probamos el más potente de los dos, un terminal precioso, pero lastrado por un precio excesivo.

¿Qué es?

Es un smartphone Android de gama media más en el interminable catálogo de terminales de Samsung. Su apuesta concreta es un diseño metálico muy cuidado, y una cámara frontal vitaminada para locos de los selfies. Dice orientarse al público joven, pero su precio es más bien para adultos.

¿Por qué es importante?

En realidad no lo es, pero no nos malinterpretéis. No es importante en el sentido de que no es el móvil que le va a dar la vuelta al mercado, ni incorpora ninguna tecnología rompedora. Es importante si estas buscando un smartphone de gama media impresionantemente fino, muy bien construido, con un hardware bastante bueno, y además no te importa trastear con el software hasta dejarlo bien a punto. También es un candidato ideal para instalar Roms.

Diseño

El Samsung Galaxy A5 es un smartphone canónico para la coreana. Salvo por el uso de metal, sus formas no sorprenden en absoluto. Eso no quita que sea un terminal realmente bonito en su simplicidad. Además, es ligero (123 gramos), y su grosor de 6,7 mm lo hace muy cómodo de llevar en el bolsillo. El terminal es similar en dimensiones al iPhone 6, pero con una diagonal de pantalla mas generosa.

El A5, junto al iPhone 6 y el antiguo Nokia Lumia 1020 como referencia de tamaño.

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No hemos querido entrar a darle golpes o dejarlo caer, pero el A5 también parece resistente. La carcasa metálica rodea completamente el cristal de la pantalla, y el terminal transmite sensación de solidez. La única excepción a esto son los bordes biselados, que tienen pinta de gritar al mundo cada pequeña cicatriz que sufran.

El A5 incluso parece lo bastante resistente como para poder lucirlo sin carcasa ni funda. Para alguien como yo, que odia usar fundas, es una bendición. La única razón por la que podríamos querer usar protección con este móvil es la posición de la cámara principal, que sobresale por la parte posterior y se convierte en el punto de apoyo del smartphone al posarlo sobre cualquier superficie plana.

Desde el punto de vista de diseño, solo hay dos puntos que nos chirrían. El primero es la mala accesibilidad. Para acceder a los habitáculos de las tarjetas nanoSIM y MicroSD hay que recurrir al proverbial clip. El hecho de que la batería no sea extraíble tampoco gustará a muchos. Ambos detalles son sacrificios necesarios para poder hacer el terminal tan fino y con un diseño tan limpio. Lo cierto es que no es un fallo grave a menos que queramos una autonomía fuera de lo común a toda costa, o no llevemos un clip al viajar en avión.

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El segundo punto raro es la posición de la cámara y del altavoz. La cámara está justo en el centro de la parte posterior, en ese punto donde muchos usuarios apoyamos el dedo índice al sujetar el teléfono. Esa ubicación hará que nos pasaremos la vida limpiando el cristal del objetivo.

En cuanto al altavoz, sencillamente no entiendo por qué está ahí. El sonido sale hacia atrás cuando vemos cualquier vídeo. La mitad de las veces tapamos inconscientemente con el dedo el altavoz mientras maniobramos para no manchar el objetivo de la cámara.

Especificaciones

  • Sistema operativo: Android 4.4.4 con TouchWiz
  • Procesador: Snapdragon MSM8916 410 Quad Core a 1,2GHz
  • Pantalla: 5, pulgadas, resolución 720 x 1280 Super AMOLED (294 ppp)
  • RAM: 2 GB
  • Almacenamiento y SIM: 16 GB + micro SD hasta 64 GB. NanoSIM
  • Cámara: 13 MP la principal (trasera) / 5 MP la frontal
  • Batería: 2.300 mAh
  • Tamaño: 139.3 x 69.7 x 6.7 milímetros
  • Peso: 123 gramos
  • Precio: 380 euros (Amazon España), 434 dólares (Amazon EE.UU.) o 7679 pesos en Telcel (Prepago) México.

Usando el Samsung A5

Comencemos por la pantalla. Aunque no es una Full HD y sus píxeles por pulgada no alcanzan cotas estratosféricas, la pantalla del A5 se ve realmente bien. El panel Súper AMOLED se encarga de regalarnos la vista con unos tonos negros profundos, y unos colores vibrantes. Los ángulos de visión también son óptimos, y la única pega que le encontramos es que no es muy luminosa, lo que se cobra su precio a pleno sol. Se puede leer lo que aparece en ella, pero no impresiona.

A la pantalla del A5 no le sienta bien el sol. Suele pasar.

En materia de rendimiento, el A5 es un móvil competente. Los menús se mueven con fluidez pese a Touchwiz, y las aplicaciones se abren razonablemente rápido. También se puede ver vídeo y jugar sin problemas, aunque los títulos que más tiran de 3D cansarán la gráfica Adreno 306 muy rápido.

Merece mención aparte el altavoz, que nos ha sorprendido por su potencia. Pese a su posición tan poco habitual, es bastante nítido y tiene buena pegada incluso en graves. Si Samsung hubiera podido colar dos en la parte frontal hubiera sido todo un espectáculo para los oídos.

Llegamos a la autonomía. A primera vista no es gran cosa. La delgadez extrema del A5 se cobra su precio en forma de menos espacio para la batería, una 2.300mAh. Sin embargo, la pantalla AMOLED 720 x 1280 y el procesador 410 también consumen menos. La gallinas que entran por las que salen, y el resultado de la cuenta es una autonomía constante de entre un día, y día y medio en función de lo pegados que estemos al teléfono.

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Comenzamos nuestra jornada a las 8 con el 100% y un uso bastante activo en 4G y WiFi (descarga de aplicaciones, notificaciones constantes, navegación web, alguna subida ocasional a Instagram, consulta de aplicaciones, correos y más correos...). A las 12 de la noche aún nos quedaba el 44%. Tras pernoctar con alguna notificación más, a las 8:00 de la mañana siguiente seguíamos aún con un 24%. No está nada mal.

El proceso Android.Process.Media se ha detenido

Iba a titular este apartado simplemente como "Android", pero creo que este título le va mucho mejor. Ha sido sacar el terminal de la caja, meterle una tarjeta MicroSD y una SIM, arrancarlo, y en menos de cinco minutos sufrir ese mensaje una y otra vez en diversas aplicaciones (Instagram, Facebook, Cámara, Contactos...).

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Y sí, muy bien. Solucionarlo es cuestión de entrar en la configuración, formatear bien la tarjeta de memoria y borrar manualmente los restos de configuraciones anteriores, pero no dejo de pensar en qué hubiera pasado si es mi abuela la que se compra el A5. Probablemente no podría utilizar la cámara, ni Facebook, ni Gmail, ni los contactos, y tendría que acabar llamando a alguien o volviendo a la tienda a que le eliminen ese mensaje de error que a la pobre le suena a chino porque no está familiarizada lo suficiente con esa Attention Whore llamada Android. Y quien dice mi abuela dice más de una persona joven que conozco que no tiene especial interés por cuestiones técnicas.

El problema, por cierto, no es de Samsung, sino de Google. Ese mensaje de error es un viejo conocido de cualquiera que haya usado Android durante un tiempo. Una simple búsqueda en Internet ofrece múltiples soluciones, pero sencillamente no es de recibo que un producto de 380 euros recién sacado de la caja venga con esos bugs de serie en el software. Mal.

Cualquier entusiasta de Android dirá que aprender a solucionar esos problemas forma parte del encanto del sistema del Androide. Para mi gusto, Android sigue siendo ese sistema operativo para gente a la que le gusta perder horas y horas de su tiempo arreglando cosas que no deberían fallar en primera instancia, y actualizando software en eterno estado de beta.

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Por lo demás, el A5 lleva Android 4.4.4 Kit Kat bajo la pesada y colorida capa de personalización Touchwiz. No hay indicios todavía de cuándo se actualizará el terminal a Lollipop, si es que llega a hacerlo algún día. Como candidato a rootear e instalar Roms, el Samsung A5 es probablemente ideal.

Cámara

La cámara principal del Samsung Galaxy A5 dista mucho de ser perfecta, pero no está nada mal. Es muy rápida tomando fotos, lo que nos asegura una calidad bastante decente incluso en tomas con movimiento o poca luz. Sin embargo, la aplicación de cámara preinstalada y el firmware tienden a sobresaturar los colores y el contraste. Incluso comparadas con las fotos del iPhone 6, que también sube estos niveles, las fotos del A5 son un carnaval. Nada, sin embargo, que no se solucione con otra aplicación de cámara que no sea la nativa y un poco de edición. A continuación os ofrecemos una comparativa de fotos tomadas en modo automático y sin retocar entre el A5 y el iPhone 6.

Exteriores

Samsung Galaxy A5

iPhone 6

Ambas fotos son bastante parecidas, pero el A5 introduce demasiada saturación en los verdes y pierde algo de detalle en el cielo debido probablemente al tipo de enfoque basado en contraste.

Luces y sombras

Samsung Galaxy A5

iPhone 6

En estas dos fotos se aprecia claramente el problema del contraste, que se hace especialmente patente cuando se trata de tomas, como en este caso, que ya cuentan con un contraluz muy acusado y colores vivos. Incluso en circunstancias menos chillonas, la cámara del A5 tira de saturación en exceso. En la foto bajo estas líneas, os podemos asegurar que el contenedor no era tan rabiosamente amarillo ni por asomo. Tampoco la pared, o las persianas verdes...

Macro

Samsung Galaxy A5

iPhone 6

En este caso, el contraste vuelve a jugarle una mala pasada a la imagen, con negros demasiado intensos que eliminan algunos detalles. Los colores se benefician del exceso de saturación, pero no son los naturales. Finalmente, la óptica del A5 no es capaz de enfocar tan de cerca. La buena noticia es que el enfoque automático es muy preciso y no se despista fácilmente.

Baja iluminación

Samsung Galaxy A5

iPhone 6

En esta última toma, el sensor más luminoso del iPhone 6 y la selección automática del punto para el balance de blancos le juegan una mala pasada a Apple. La foto es mucho más clara, pero el tono tiene muy poco que ver con cómo era el entorno real de la foto (mucho más oscuro y similar a lo que ha obtenido el Samsung). El A5 acierta más, aunque sea por accidente. En entornos con poca luz, la cámara del A5 no se comporta mal, pero requiere una mano un poco firme para no obtener tomas levemente borrosas y con ruido como esta:

Finalmente, la cámara frontal es una 5 megapíxeles, lo que se nota mucho a la hora de hacer selfies. El terminal cuenta con un montón de modos diferentes, entre ellos uno que permite activar la cámara frontal mediante gestos (enseñando la palma de la mano). No es 100% exacto, pero funciona bastante bien. La grabación de vídeo tiene su pico en los 1080p a 30FPS, y es fluida, aunque se echa de menos más velocidad en los sistemas automáticos de enfoque y balance de blancos.

Nos gusta

  • Diseño: Nos gusta el acabado metálico de la carcasa. Es suave, elegante, y resiste muy bien las huellas. Parafraseando la canción: Vamos Samsung, saca más smartphones de metal, que tú los haces fenomenal. El A5 es un gama media, pero su diseño y su delgadez lo hace parecer mucho más premium.
  • Cámara: A pesar de vivir en un mundo de luz y de color, la cámara del A5 invita a jugar. Es rápida, y con un enfoque muy preciso. La mayor parte de usuarios no necesitan más para ser felices.

No nos gusta

  • Diseño: ¿Nos puede gustar y no gustar el diseño? Sí, por supuesto. Nos encanta que Samsung por fin se lance a fabricar smartphones con carcasas de metal, pero ya puestos, podría ser algo más rompedor en el diseño. Además, el A5 tiene un detalle problemático, y es que los bordes de acabado a corte son ideales para marcar cada pequeña muesca y golpe que reciba el teléfono.
  • Precio: No es que el A5 sea caro en sentido estricto. Queremos creer que Samsung ha ajustado el precio todo lo que ha podido. El problema es que se enfrenta a una competencia muy dura en gama media-alta. Pongamos un único ejemplo demodelor: El Moto X de 2014 cuesta ahora mismo 399 euros en Amazon. Es mucho más grueso, sí, pero su pantalla AMOLED es FullHD, su procesador es un potente Snapdragon 801, y se actualiza sin problemas a Lollipop, una versión de Android mucho más estable que Kit Kat y sus procesos interrumpidos. Por 19 euros más, en definitiva, tienes un smartphone más grueso y un poco más pesado pero técnicamente mucho mejor en todos los sentidos.

¿Me lo compro?

Depende de a qué precio lo encuentres y de qué quieras hacer con él. El A5 es una belleza por fuera, y su hardware está bastante bien equilibrado. El problema es que tiene mucha competencia por encima en smartphones para selfies (549 dólares / euros del HTC Desire Eye) o en modelos que le superan ya muy ampliamente por apenas un poco más (Motorola Moto X 2014).

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Si lo encuentras en oferta por un precio más bajo y quieres un smartphone para presumir de delgadez, este sí es el droide que estabas buscando. Igualmente, si te animas a convertirlo en una plataforma para ROMs, es probable que sea uno de los candidatos a laboratorio de software ambulante más bonitos que hemos visto últimamente.

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