En un negocio tan inestable como el de los smartphones, Samsung sigue siendo líder. Sin embargo, sus ventas llevan varios trimestres estancadas y el rediseño de su flagship el año pasado —apostando por acabados premium— no consiguió cambiar la tendencia. Puede que el Galaxy S7 tampoco sea suficiente.

Los rumores confluyen en que el nuevo Samsung Galaxy S7 será una “versión final” del fallido S6: mejor batería, mejor cámara en baja luz, un procesador más potente y eficiente... Nada arriesgado, como algunas de las cosas que propone el nuevo LG G5. No dudo que, a pesar de eso, el S7 convenza a muchos más compradores que el G5, pero es que Samsung no está compitiendo contra LG sino contra Apple por arriba y contra los fabricantes chinos por abajo. Huawei, Lenovo, Xiaomi, OnePlus, ZTE, Meizu... todas tienen algo en común con Samsung: cada vez sacan mejores diseños, mejores baterías, mejores cámaras y mejores procesadores. Pero a menor precio. Para colmo, en el mercado asiático es Apple la que crece en la gama de precios del S7 (a partir de 700 dólares).

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Normalmente la conversación en el mercado de teléfonos inteligentes gira en torno a Samsung y Apple, pero la fuerte presencia de Huawei tanto en el último trimestre como en el año entero hablan de lo mucho que ha crecido como una marca internacionalexplica Melissa Chau, analista del mercado en la prestigiosa firma IDC. “Un nuevo trimestre récord indica que la demanda por los smartphones premium de Apple sigue viva y coleando” añade el estudio.

Samsung se ha encontrado a sí misma entre la espada y la pared, entre Apple y los fabricantes chinos. El Galaxy S7 es el homólogo de un iPhone, por su estrategia de precios, pero no ofrece un valor diferencial con respecto a los móviles chinos. El sistema operativo no es exclusivo de ellos (no se atreven a sacar Tizen de los modelos de entrada de la India) y TouchWiz es cada vez más ligero e intrascendente por los antiguos problemas de lag y las mejoras de diseño de Android con Material Design... Ya ni siquiera se diferenciarán de otros móviles por el procesador, porque de Exynos vuelven a Snapdragon —al menos en Europa y América— gracias al acuerdo de fabricación con Qualcomm.

En cuanto al iPhone, ya sabemos que la maquinaria de márketing de Apple funciona como un reloj y que el ecosistema de iOS es un valor decisivo para la gente que tiene un iPad, un MacBook o (ahora) un Apple Watch. Otra de las razones por las que Apple está creciendo tanto en Asia es su salto a las pantallas grandes, algo que introdujo Samsung con el Note. ¿Qué le queda a Samsung? Parece que van a incluir la Gear VR en el precio de los primeros Galaxy S7 y que van a poner toda la carne en el asador con la realidad virtual a través de la Gear 360. Y de nuevo podemos esperar que hagan rebajas agresivas al precio del teléfono con el paso de los meses, pero eso no los mantendrá como líderes.

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Afortunadamente Samsung es una empresa gigantesca, que lleva muchos años siendo líder en telefonía y que se está haciendo de oro con el negocio de los semiconductores. La gama media de Samsung para 2016 es muy prometedora gracias a los procesadores Exynos y los coreanos tienen a su favor (con respecto a los chinos) las relaciones con operadoras y distribuidoras. No obstante, a nivel de negocio, necesitan crecer en Asia, el gran mercado emergente, y eso implica ganarle el pulso tanto a Apple como a los fabricantes chinos.

Imagen vía @evleaks

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