No fue nominada, injustamente según el modo de ver de muchos, a Mejor Película de Animación. No ganó en la única categoría en la que estaba nominada (Mejor Canción Original) pero, con todo, ayer Lego consiguió convertirse en un protagonista indiscutible de la noche en una jugada de marketing redonda.

¿Cómo? Para empezar con las estatuillas de los Oscar hechas a partir de Lego que ya se volvieron virales cuando las nominaciones:

Son obra de Nathan Sawaya, un artista especializado en Lego que estuvo fabricando las estatuillas para el número musical de Lonely Island durante la gala. En su cuenta de Twitter estuvo detallando cómo fue el proceso e incluso subió un breve time-lapse con la realización de una de ellas:

En un momento de dicha actuación, algunos de los bailarines bajaron a las butacas y empezaron a repartirlo entre lo más granado de Hollywood allí presente. Acabaron en manos de personajes tan variopintos como Steve Carell u Oprah Winfrey:

Y luego, el propio número de Lonely Planet y Tegan and Sara con el Everything is Awesome fue otro de los grandes momentos de toda la noche, por encima incluso del esperado homenaje de Lady Gaga a The Sound of Music que contó con la aparición estelar de Julie Andrews. Will Arnett, que en Lego The Movie le pone voz a Batman, también tuvo su momento de gloria vestido del superhéroe en el escenario.

Esta lejos del momentazo del selfie de Samsung el año pasado con Ellen DeGeneres pero Lego consiguió ayer, probablemente pagando una millonada de por medio pero con una estrategia de markéting bien hecha, pasar de ser uno más en la lista de perdedores de la noche a hacerlo en la de indiscutibles ganadores. Not bad, Lego.