Llega la Navidad, y siempre hay quien se vuelve loco comprando regalos a todo el mundo y quien, sin que haya diferencia de presupuesto, se lo toma con más moderación. ¿De que depende que una persona sea más tacaña o más desprendida? Según un nuevo estudio neurológico, todo podría estar en tu amígdala.

La amígdala, en singular, no tiene nada que ver con las amígdalas que nos causan esos molestos dolores de garganta. Se trata una región doble oculta en lo más profundo de los lóbulos temporales del cerebro. La amígdala o cuerpo amigdalino controla no pocas respuestas emocionales, entre ellas el miedo.

El cuerpo amigdalino en el cerebro. Foto: Life Science Databases(LSDB) vía Wikimedia Commons

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Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de California ha encontrado serios indicios de que la amígdala es también la región del cerebro que controla otras respuestas emocionales relacionadas con comportamientos sociales altruistas, concretamente con la generosidad.

Monos y botones

El equipo de neurólogos ha establecido una relación entre el altruismo, la amígdala y la hormona oxitocina, que es un conocido neurotansmisor que influye en comportamientos sociales y sexuales. El experimento ha sido realizado con macacos Rhesus, pero es extensible al cerebro humano.

Los monos fueron entrenados pare reconocer cuatro botones con diferentes formas y colores. Al pulsar el primero, el mono recibe una cantidad de jugo de fruta. Al pulsar el segundo, lo reciben él y otro mono en una habitación diferente separada por un cristal. El tercer botón hace que solo reciba jugo el otro mono, mientras que, pulsando el cuarto, nadie recibe nada.

Macaco Rhesus. Foto: Wikimedia Commons

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Una vez aprendido su funcionamiento, los monos fueron puestos en una situación en la que deben elegir entre recibir jugo solo ellos o que lo reciba también el otro mono. En una segunda situación las opciones eran que solo el otro mono recibiera el premio, o que ninguno reciba nada.

Los investigadores encontraron que, al tomar estas decisiones, las neuronas de la amígdala se activan cuando el mono valora la recomopensa y observa al su compañero. La más mínima subida en los niveles de oxitocina en el cerebro hace que el mono sea más propenso a tomar una decisión que favorezca al otro, incluso aunque él no reciba nada a cambio salvo quizá, el agradecimiento del otro mono. En las pruebas, los monos encargados de darle al botón escrutaban atentamente la reacción del otro mono.

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No se puede atribuir el altruismo humano a una sola hormona, pero es la primera vez que se asocia la generosidad a esa región y hormona concretas. [PNAS vía Motherboard]

Foto de portada: AP Images

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