Pocas bromas con las leyes rusas, sobre todo con las leyes rusas que atañen a la iglesia ortodoxa y a las ofensas. A mediados de 2016, un un conocido videoblogger ruso llamado Ruslan Sokolovsky se puso a jugar Pokémon Go en una iglesia. Acaban de condenarlo a tres años y medio de cárcel.

Sokolovsky ha sido encontrado culpable de “vulnerar los sentimientos religiosos”. Las autoridades rusas también han comentado que la actitud del joven muestra una clara “falta de respeto hacia la sociedad” con el agravante de haber usado una supuesta cámara oculta. Según la agencia rusa de noticias TASS:

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De acuerdo con la evaluación de expertos, la jueza Yekaterina Shoponyak ha encontrado a Sokolovsky culpable de incitar al odio, violar los sentimientos religiosos y posesión ilegal de medios técnicos especiales (una cámara oculta en un bolígrafo).

Durante el juicio, Sokolovsky explicó que el dispositivo que portaba ni siquiera era una cámara, sino una pequeña luz para grabar. Este extremo no ha sido ni confirmado ni desmentido por la sentencia. El vídeo del blogger aún sigue funcionando en YouTube. Su creador decidió dejarlo en protesta por lo que considera una persecución ridícula hacia alguien que estaba usando un smartphone en una iglesia. En una entrevista reciente, Sokolovsky decía lo siguiente sobre su situación:

Puedo ser un idiota, pero no soy en absoluto un radical. Hace mucho tiempo, las personas eran encarceladas en campos de concentración durante décadas por hacer chistes sobre el comunismo o sobre Stalin. Ahora resulta que me quieren encarcelar porque se supone que he hecho una broma de mal gusto sobre la iglesia ortodoxa y el patriarca Kirill. Para mi, esto no es más que una salvajada y una barbarie. No entiendo cómo puede estar ocurriendo, pero parece que a día de hoy todo es posible.

La sentencia no es muy diferente de la que sufrieron las integrantes del grupo Pussy Riot, que pasaron dos años en una prisión rusa por tocar una de sus canciones en el interior de una iglesia. Sokolovsky lleva bajo arresto desde octubre de 2016 en un centro correccional. La sentencia no especifica cuándo ingresará en prisión. [vía Associated Press y TASS]