Reducir el consumo de sal puede ser obligatorio para hipertensos, personas mayores o quienes retienen líquidos, pero también es una recomendación general. Y puede ser muy difícil cuando nuestras papilas están acostumbradas, por ejemplo, a unas patatas fritas recién hechas y salpicadas con el salero.

Investigadores del Laboratorio Rekimoto de la Universidad de Tokio han llegado a una curiosa solución para este problema: un tenedor eléctrico que da pequeñas descargas en la lengua para estimular los sabores de un plato sin sal. La electricidad engaña al sentido del gusto para percibir los sabores salados y amargos, algo que puede mejorar la calidad de vida de las personas que siguen una dieta con bajo contenido de sodio.

En el mango del tenedor hay una batería recargable y un circuito eléctrico. El usuario tiene que pulsar un botón al llevarse la comida a la boca para que el circuito se cierre y el tenedor aplique un determinado nivel de corriente en la lengua. El grado de salinidad que percibe cada persona depende de sus gustos adquiridos (que dependen de la edad y de los hábitos alimenticios), por eso el prototipo puede funcionar en tres niveles de corriente distintos.

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El problema es que, al aumentar demasiado el nivel, la lengua empieza a percibir también los sabores metálicos del tenedor. “Cuando aumenté el nivel actual mediante un interruptor giratorio en la parte posterior del tenedor, un sabor metálico comenzó a ser más fuerte que el sabor salado” explica una reportera de Nikkei Technology. A un nivel adecuado, el tenedor consiguió estimular el sabor salado de un chuletón sin sal y el amargor de una salsa agria.


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