Si pensabas que tus mensajes en Skype eran privados, te equivocasS

Una investigación ha demostrado (de nuevo) que los mensajes que enviamos en Skype no son 100% privados. El servicio siempre ha presumido de estar cifrado de principio a fin, pero Ars Technica demuestra que Microsoft no solo cuenta con herramientas para descifrar y leer los mensajes, sino que también las utiliza de forma activa. Irónico cuando Microsoft siempre ha acusado a Google de "espiar" en los mensajes de Gmail. Nadie está libre de culpa.

Con la ayuda del especialista en seguridad informática Ashkan Soltani, Ars Technica ha demostrado que dos de los cuatro mensajes enviados por Skype fueron interceptados y escaneados por Microsoft. Informaciones similares aparecieron la semana pasada y esta nueva confirmación deja claro que la privacidad al completo en Skype (y en muchos otros servicios) simplemente no existe.

De todas formas, Microsoft ni miente ni esconde nada. En su política de privacidad especifica claramente que "podría escanear automáticamente texto dentro de mensajes y SMSs para identificar spam y enlaces relacionados con webs de phishing y otros fraudes". Sin embargo, esta política contrasta con la percepción que tenemos de que los mensajes que enviamos en Skype están cifrados de principio a fin y con los ataques de Microsoft a Google por escanear de forma automática los emails en GMail para personalizar la publicidad.

Matt Green, profesor especializado en cifrado de la Universidad Johns Hopkins, cuenta a Ars que "el problema es que hay un desequilibrio entre la privacidad que la gente espera y la que Microsoft está ofreciendo en realidad". Bien, pero, ¿no ocurre con casi todos los servicios online? Lo irónico es la postura de Microsoft: criticar otras compañías por temas de privacidad cuando ella misma hace exactamente lo mismo.

Si sabemos que Skype, WhatsApp, Google, Facebook... pueden leer o interceptar nuestros mensajes, aunque solo sea de forma automatizada (sin intervención humana), ¿cambiaría eso nuestra decisión de uso? Probablemente no, no hay otra opción. Es más, tal vez se trate solo de un problema de confianza en el desarrollo tecnológico, de neoludismo light. ¿Alguien se ha preocupado alguna vez de que las compañías telefónicas o postales pudieran interceptar nuestras llamadas o cartas? Quizás ahora tampoco deberíamos hacerlo. [Ars Technica]