La Super Nintendo Classic es una explosión de nostalgia en miniatura, una pieza de hardware muy bien empaquetada que te llevará de regreso a la década de los 80 e inicios de los 90. Podríamos quejarnos de algunas elecciones que Nintendo hizo para esta pequeña máquina, pero sigue siendo un gran producto que destaca lo buenos que son los juegos de 16 bits, incluso hoy el día y en especial cuando los comparamos con la generación anterior (NES).

Por un precio de 80 dólares obtendrás una réplica de la Super Nintendo, dos mandos de control, un cable HDMI corto y un adaptador de corriente. No puedes usar cartuchos en la SNES Classic, pero viene de fábrica con 21 juegos instalados, incluyendo: 5 grandes clásicos, muchos juegos geniales... y Super Ghouls’n Ghosts.

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A finales de la década de los 80 la NES (o como la llamaban muchos padres y niños, “la Nintendo”) prácticamente salvó a la industria de los videojuegos de la catástrofe. Con la NES Classic de 2016 pudimos revivir esa maravillosa era del os 8 bits, aunque esos juegos no han soportado tan bien el paso del tiempo. Hoy, lamentablemente, no vale la pena jugar a la mayoría de títulos de la NES. Muchos tienen traducciones mal hechas, físicas con errores y una dificultad inflada que estaba inspirada en las máquinas arcade. Con solo algunas pocas excepciones (como Super Mario Bros. 3), la librería de juegos de la NES Classic está llena de juegos que probarás una vez durante pocos minutos y te sorprenderá lo mal que han envejecido.

Super Mario World sigue siendo tan fresco y desafiante como siempre. The Legend of Zelda: Link to the Past sigue siendo el pináculo del diseño de niveles en 2D. Todavía se siente fantástico rodar por ahí en Super Metroid, y los laberintos de Zebes son un grandioso misterio. Earthbound y Final Fantasy VI (el cual aparece en la SNES Classic con su nombre original: Final Fantasy III) continúan siendo algunos de los mejores JRPGs en la historia, esos que tantos diseñadores todavía intentan imitar, décadas más tarde.

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Mientras que la NES Classic era principalmente un objeto nuevo y diferente, la SNES Classic es, literalmente, una gran consola. Sí, tiene algunos problemas (además de que me encantaría que todos estos juegos estuviesen disponibles para Switch), pero vas a encontrar muchos motivos para enamorarte de esta pequeña máquina, tanto si nunca habías tocado una en el pasado como si te memorizaste a la perfección cómo llegar al castillo de Bowser en 11 niveles.

El hardware

Lo má notable de la SNES Classic, a primera vista, es lo pequeña que es. Puedes sujetarla en la palma de tu mano o llevarla en el bolsillo de tu chaqueta. Es liviana y extremadamente adorable.

Para que compares, aquí se encuentra junto a otras consolas:

Y aquí se encuentra junto a cierto libro:

Es una réplica fiel a la Super Nintendo original, incluso con sus botones deslizables de reinicio y encendido color púrpura. El botón de reinicio en realidad no sirve para eso, sino que en esta consola te lleva al menú principal. De esta forma, si estás jugando Contra y te quieres pasar a Castlevania, o si deseas suspender tu progreso para ir a cenar, este es el botón que usarás.

Esto significa una de dos cosas: A) tendrás que ubicar la SNES Classic cerca de ti, o B) tendrás que levantarte cada vez que desees cambiar juego. No es algo ideal, y el cable HDMI que incluye la consola es muy corto (aproximadamente 1,5 metros), lo que no ayuda en nada si deseas mantener la consola cerca de ti.

La NES Classic tuvo el mismo problema, y es algo que podría haber sido solucionado con simplemente añadir un pequeño botón de inicio en el mando de control, pero por lo visto Nintendo no quería jugar con la nostalgia de los usuarios. Y es que los mandos de la SNES Classic son réplicas exactas de los que llegaron con la consola en 1990, para bien y para mal. Los botones de L y R todavía se sienten extraños, la configuración A/B/X/Y todavía se siente genial, y esos malditos cables todavía van a estar enredados cuando quieras jugar Mario Kart con un amigo. La buena noticia es que al menos esta vez los cables son un poco más largos (1.5 metros) que los que incluía la NES Classic.

Aunque el hardware se siente “retro”, la interfaz de la SNES Classic es elegante y moderna. Música al estilo de la Wii suena mientras navegas por el menú principal, y puedes cambiar de juego rápido y fácil. Cada título te permite guardar hasta cuatro partidas y, además, podrás retroceder hasta un minuto de tu partida (dependiendo del juego) si hiciste algo mal.

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Hasta donde he podido comprobar, todos estos juegos funcionan a la perfección. Nintendo optó por no hacer ningún tipo de cambio o mejora a las ROMs, lo que significa que vivirás los mismos fallos y peculiaridades que (probablemente) sufriste en 1990. Lo que sí es nuevo (y genial) es que puedes cambiar entre el modo visual estándar, “filtro CRT” (como los televisores antiguos) y “efecto pixel” mientras juegas, además de añadir marcos a la pantalla.

El software

La SNES Classic incluye 21 juegos y no hay forma de comprar más. Con la mini–consola obtendrás: Donkey Kong Country, Earthbound, Final Fantasy III (VI), F–Zero, Kirby’s Dream Course, Kirby Super Star, Mega Man X, Secret of Mana, Star Fox, Street Fighter II Turbo, Super Castlevania IV, Super Ghouls’n Ghosts, Super Mario Kart, Super Mario RPG, Super Mario World, Super Metroid, Super Punch–Out, The Legend of Zelda: Link To The Past y Yoshi’s Island, además de Star Fox II, un juego inédito que nunca había salido a la luz (que, al igual que su predecesor, fluye a unos hermosos 10 cuadros por segundo).

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Por un lado, es un catálogo genial. Hay al menos 10 juegos en esta lista que vale la pena jugar por completo en la actualidad, e incluso aquellos que no han envejecido tan bien (como Star Fox), son piezas importantes de la historia de los videojuegos.

Por otro lado, tiene algunas grandes faltas. ¿Dónde está Chrono Trigger? ¿No pudieron incluir al menos un par de los geniales RPG de acción de la Super Nintendo, como Actraiser o Illusion of Gaia? ¿Acaso alguien realmente quería dos juegos de Kirby pero solo un Donkey Kong Country? Imagino que la licencia de Teenage Mutant Ninja Turtles IV: Turtles in Time era muy costosa, pero al menos podrían haber incluido Soulblazer.

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Aún así, muchos de los juegos que decidieron incluir son una maravilla (además de que siempre encontramos razones para quejarnos en estos casos). Si nunca has jugado obras maestras como Super Mario World o Final Fantasy VI, la SNES Classic es para ti. Y si los habías jugado antes pero quieres revivirlos, con un mando que te da la misma sensación que la Super Nintendo hace tantos años, estas de suerte. Lo mejor de la SNES Classic no es solo que te ofrece un acceso rápido y sencillo a estos juegos (dado que la mayoría pueden ser emulados o jugados en otras consolas), sino que la SNES Classic te permite jugar estos títulos de la forma en la que se supone que debes jugarlos.

Cinco juegos de la SNES Classic que merece la pena jugar por completo

La SNES Classic cumple con todo lo que promete: cuenta con un gran catálogo de juegos y hace que sea muy fácil jugarlos (especialmente gracias a su función de retroceder segundos en una partida). La falta de un botón de inicio en el mando de control es frustrante, y es bastante probable que compres un cable HDMI mucho más largo si no quieres tener que levantarte para cambiar juegos. De cualquier forma, es una gran pieza de hardware tanto para los amantes de los videojuegos como para los coleccionistas.

Solo desearía poder jugar todo esto en mi Switch.