Imagen: Daimond Shutter / Shutterstock

Los geckos o gecos son posiblemente los mejores escaladores del mundo animal. Sus increíbles pies les permiten trepar sobre cualquier superficie lisa con una sola excepción: el teflón. A menos, por supuesto, que lo mojes. Este raro galimatías ha sido la clave de nuevos adhseivos a prueba de agua.

Las patas de los gecos han fascinado a los científicos durante siglos, pero solo las técnicas más recientes de microscopía electrónica permitieron descubrir el secreto que las hace tan adherentes. La cara inferios de los dedos de estos simpáticos lagartos está recubierta de pequeñas estrías paralelas de piel, pero eso es solo el principio.

Foto: Blogionik

Cada una de esas estrías está, a su vez, recubierta de millones de fibras de queratina a escala nanométrica. Cada uno de esos pelos está rematado en una estructura ramificada en forma de espátula. Juntas, esas fibras hacen uso de las denominadas Fuerzas de Van Der Waals para sujetarse a cualquier superficie por lisa que sea. Las fibras se doblan todas en la misma dirección cuando el animal apoya la pata. Para soltarse simplemente tiene que mover la extremidad en la dirección contraria. Es, por explicarlo muy burdamente, como si apretáramos un cepillo de pelos de goma contra una superficie vertical y luego tratáramos de deslizarlo sin dejar de apretar. Probablemente moverlo fuera una tarea difícil.

Los pelos de queratina, al microscopio electrónico: Foto: Universidad de Idaho

¿Qué tiene que ver el teflón en todo esto? El teflón o politetrafluoroetileno (PTFE) es un polímero de carbono en el que los átomos de hidrógeno se sustituyen por fluor. Ese recubrimiento de flúor es precisamente el que le da su cualidad principal: es inerte. En otras palabras, las moléculas de su superficie prácticamente no interactúan con otras moléculas. En el caso de los geckos, eso anula las fuerzas de Van der Vaals que hacen funcionar sus patas.

Pero hasta el teflón tiene un punto débil, y ese punto débil es el agua. Cuando el teflón está ligeramente humedecido, el geco puede treparlo perfectamente. Para acabar de retorcer la cuestión, con el cristal sucede exactamente al revés. Cuando está seco es una superficie perfecta para que el geco trepe. Sin embargo, cuando se moja el pequeño reptil comienza a resbalar.

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La explicacíon a esta aparente paradoja está en la capacidad de cada material para repeler el agua. El teflón es altamente hidrofóbico. Tan solo las gotas más pequeñas se quedan pegadas a su superficie. Las patas del Gecko aprovechan esta humedad para burlar las moléculas de fluor y trepar. El cristal, por el contrario, tiene un índice muy bajo de hidrofobia. El agua tiende a quedarse sobre su superficie en grandes cantidades y eso dificulta la capacidad del geco para plantar sus patas sobre un lugar que no esté demasiado saturado de agua.

Esta capacidad de adherirse sobre superficies húmedas siempre y cuando no estén muy saturadas de agua ha permito, en los últimos años, desarrollar adhesivos capaces de pegarse incluso sobre la piel mojada. Actualmente se usan, por ejemplo, en parches para dispensar fármacos. [más información: Knowledge Stew, CNet y Universidad de Akron]