Si la fotografía no te entusiasma es mejor que dejes de leer en este primer párrafo. Sólo el cuerpo de esta cámara cuesta 1.500 euros, sin objetivo. Hay cámaras mucho más baratas en el mercado y hoy en día un buen móvil saca fotos decentes en la mayoría de las situaciones. Pero si te gusta la fotografía sabes de sobra que ese precio es uno de sus principales atractivos. Estamos hablando de la Sony a7. Si este 2013 hay una cámara que merezca la pena destacar es sin duda ésta.

¿Por qué? Algo nos dice que si aún estás aquí ya tienes una idea general del porqué. Esta cámara es una de las primeras compactas de lente intercambiable con un sensor tamaño completo (con el mismo tamaño que un negativo tradicional de 35 mm.) que no te obliga a gastar más de 5.000 euros, como ocurre por ejemplo con la Leica M9.

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A Sony no le falta experiencia en el campo de las cámaras compactas con sensor de tamaño completo (el año pasado lanzó la RX1) pero la a7 juega en otra liga, una que ha creado ella sola. Bueno, con la ayuda de la a7r, que es prácticamente igual pero con un sensor de mayor resolución y sin filtro de paso bajo para conseguir imágenes aún más nítidas (la a7r es también más cara, 2.100 euros el cuerpo).

Diseño

La estética de la a7 puede resultar algo controvertida. Tiene ese aire retro al que muchos fabricantes de cámaras han recurrido en este año, con líneas rectas, ángulos pronunciados y un gran número de ruedas de control al alcance del pulgar. Francamente, nos gusta pero entendemos perfectamente que otros lo consideren agresivo o demasiado extraño, sobre todo por la joroba que esconde el visor OLED.

En cualquier caso, es innegable que resulta cómoda de sostener con una sola mano y con un peso de unos 400 gramos para el cuerpo, es fácil de transportar con la cinta al hombro. Si la comparamos con las réflex a las que trata de sustituir es ligera como una pluma. Si te gusta la fotografía y hasta ahora has cargado con una cámara réflex con sensor de tamaño completo y una lente pesada no podrás dejar de pensar en lo ligera que es durante unos días. Nuestra única queja es la posición de algunas de las ruedas de control, como la de la exposición, justo en una esquina donde muchas veces reposa el pulgar sin querer, o la facilidad con la que se puede variar el ISO sin querer al mover la rueda trasera. Nada grave.

Usándola

La cámara tarda un poco más de un segundo en encenderse, algo más de lo que nos hubiera gustado. Hay dos formas de enfocar y encuadrar las imágenes en esta cámara. La primera es usar la pantalla LCD de tres pulgadas de la parte trasera. Es abatible, lo cual viene muy bien a la hora de grabar vídeo, y se ve razonablemente bien a la hora de disparar en exteriores.

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La segunda, creemos, es la mejor. Es un pequeño visor electrónico OLED en la parte superior de la cámara. Hemos probado varios visores electrónicos en los últimos años. Las cámaras compacta de lente intercambiable en formato Micro Cuatro tercios, por ejemplo, a menudo los usan como accesorios. El de la a7 está entre los mejores que se pueden disfrutar hoy en día. Tiene 2,4 millones de píxeles y se mueve con velocidad. Es fácil olvidar que se está mirando una pantalla y no la escena a través de un pentaprisma, como en las réflex.

En nuestras pruebas el autofoco ha sido rápido y preciso, incluso con poca luz, aunque en algunas ocasiones el motor de la lente ha tardado en dar con el punto de enfoque adecuado. Al disparar es de todo menos discreta. Cada toma va acompañada de un ruido mecánico considerable, en la linea de lo que genera el mecanismo de espejo de una réflex.

Los menús son muy similares a los de NEX y la cámara RX1. Para cualquiera que haya disparado antes con alguna de ellas, la transición será fácil. Para el resto, como suele ocurrir, habrá un periodo de ajuste, aunque en general el funcionamiento es bastante sencillo y los controles están en los sitios esperados.

Imagen

Es prácticamente imposible encontrar defectos en las imágenes que salen de este sensor. Con una amplia superficie y una gran resolución, las fotos tienen una nitidez fantástica, un gran rango dinámico... con una buena lente el resultado es indistinguible del que se consigue con una cámara réflex con sensor de tamaño completo.

¿Escenas con poca luz? No hay problema. Puedes disparar con ISO 3200 y el resultado apenas tendrá un ruido apreciable y desde luego nada que no se pueda arreglar a la hora de editar las imágenes con Lightroom o Aperture.

¿Qué hay del vídeo? Correcto. A secas. Está claro que la prioridad de Sony ha sido diseñar una cámara de fotos, no una polivalente. La calidad del vídeo Full HD es buena pero hay efectos de moiré y bordes algo difusos. Nuestros compañeros de Gizmodo en USA tienen un buen vídeo con diferentes escenas comparativas que incluyen a la a7R (sin filtro de paso bajo, el moiré tiende a ser más pronunciado):

Lentes

El sensor sólo puede hacer parte del trabajo. Como suele ocurrir, el objetivo determina en buena parte el resultado final de la imagen. Y aquí es donde nos encontramos el primer y casi el único obstáculo de esta cámara. Sony ha optado por una montura similar a la de las cámaras NEX. Los objetivos de NEX, sin embargo, están pensados para un sensor de menor tamaño y producen efectos de viñeteado o recorte en la a7.

Sony ha lanzado varias lentes nativas para el nuevo formato. Hemos probado la nuestra con el 28-70 mm. que está disponible en el kit (1.800 euros cámara y lente). Es bueno y tiene estabilizador óptico de imagen, pero las alternativas, de momento, son pocas. Sony sólo tiene tres lentes de focal fija y bastante caras y otra lente zoom destinada a ser parte de un kit y que, al igual que la 28-70 mm., tiene menos calidad que las de focal fija.

Hay dos adaptadores que permiten utilizar los objetivos diseñados para las cámaras réflex de la compañía, uno de ellos con un espejo translúcido. Hay adaptadores de terceros también para otras marcas de objetivos (y aquí el abanico se abre de forma significativa) pero hay que estudiar bien cuál es el efecto que tendrá en el sensor de la a7 caso por caso y se pierden algunas funciones como el enfoque automático.

En general se puede decir que la a7 es una cámara excelente pero a la espera de un catálogo de lentes algo mejor que le ayuda a desarrollar de verdad todo su potencial.

Lo mejor

  • La calidad de imagen y el nivel de detalle es excepcional. Hasta ahora para conseguir algo parecido era necesario una réflex de gama alta con una lente muy pesada.
  • El peso y tamaño. No es que se pueda meter en el bolsillo, pero es lo suficientemente ligera como para que no moleste cuando la colgamos del cuello o el hombro.

Lo peor

  • Por ahora, hay pocas lentes nativas y las que hay son bastante caras. Es necesario un catálogo más variado.
  • La autonomía es escasa cuando se compara con las réflex, aunque aguanta una jornada intensiva si no se abusa de las pantallas.

Lo raro

Hace bastante ruido al disparar. Olvídate de tomar fotografías de forma discreta con ella.

Precio y disponibilidad

La a7 está disponible ya a un precio de 1.500 euros para el cuerpo, 1.800 si se opta por un kit con objetivo 28-70 mm. f/3.5 - 5.6.

¿Merece la pena comprarla?

Si te gusta la fotografía posiblemente has fantaseado con esta cámara desde que se anunció. Sony ha cumplido con lo prometido y aunque la a7 no es perfecta es sin duda una cámara muy recomendable.

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Las réflex siguen teniendo funciones que por ahora no son accesibles a estos modelos. Si haces fotografía deportiva, por ejemplo, la velocidad de encendido y enfoque descartan a la a7 como una alternativa. Pero para fotografía de viajes o retrato resulta infinitamente más cómoda.

La decisión, al final, depende en buena parte de lo cómodo que te sienta con la idea de tener que esperar por objetivos a buen precio. Por ahora el catalogo es limitado y caro y los adaptadores son siempre una solución con compromisos.

Si no te apasiona la fotografía o te estás iniciando, una réflex económica puede ser un mejor primer paso para aprender los fundamentos de la fotografía y aunque los sensores APS-C (los que suelen llevar estas cámaras) sean más pequeños, los resultados no tienen por qué ser peores. En la fotografía, después de todo, la máquina es sólo una herramienta.