Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

Sony se ha aventurado en un nuevo mercado con el lanzamiento del QX10 y el QX100, dos objetivos para smartphones que son, en realidad, cámaras compactas independientes que se controlan desde el teléfono. En Gizmodo en Español hemos probado a fondo el QX10 durante varias semanas. ¿Ha dado Sony en el clavo? ¿Estamos ante una idea condenada al olvido?

Conectar el QX10

En esencia, el QX10 es una cámara de fotos compacta de gama media embutida en la forma de un objetivo y a la que sólo le falta una pantalla desde la que controlar lo que estamos haciendo. Esa función la llevamos a cabo desde un móvil Android con conectividad WiFi, y la aplicación Play Memories Mobile.

Para conectar el objetivo por primera vez basta encenderlo y entrar en el menú de conectividad WiFi de nuestro teléfono o tablet. El QX10 genera su propia red. El nombre y la clave de esta red están apuntados en la parte interior de la tapa del compartimento de batería del QX10.

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

Una vez conectado, ya no habrá que molestarse en volver a mirar la contraseña a menos que borremos completamente los datos WiFi del smartphone, o queramos conectarlo a otro dispositivo. Tras enlazarlos, simplemente entramos a la aplicación Play Memories Mobile, y esperamos a que reconozca el dispositivo y se conecte a él. Tras este proceso, que lleva unos segundos, ya estamos listos para empezar a sacar fotos.

Cómo funciona

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

Todo el manejo se hace desde la aplicación Play Memories Mobile. El funcionamiento es parecido al de la cámara estándar de Android, pero con una particularidad. Al sacar una foto, el objetivo guarda dos copias, una dentro de su propia tarjeta de memoria MicroSD, y otra en la carpeta de cámara del smartphone.

Por defecto, las fotos originales del QX10 pesan en torno a los 5-7MB en disco, y tiene una resolución de 4896 x 3672 a 350 píxeles por pulgada. Las copias en el smartphone, por su parte, pesan entre 300 y 700KB según la densidad de información de lo que hayamos fotografiado, y tienen un tamaño de 1440 x 1080, también a 350 píxeles por pulgada.

La idea detrás de esta segunda copia es tener una imagen que podamos compartir en redes sociales sin tener que reducirla manualmente. Con independencia de la resolución, que es evidentemente menor, no hemos visto artefactos o aberraciones en la creación de la copia. Es un escalado bastante limpio y confiable. Bajo estas líneas os dejamos una muestra de la misma imagen tal y como se guarda en la tarjeta de memoria, seguido de un zoom de esa copia, y un zoom de la copia que guarda en el smartphone.

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La calidad de la copia es, en definitiva, muy buena. El problema es el tiempo que tarda en hacerla, que es de unos tres o cuatro segundos. La opción de crear una copia en el smartphone puede desactivarse (hay una opción para copiar fotos desde el QX10) pero, paradójicamente, el tiempo que tarda en procesar cada fotografía apenas varía.

Mandos físicos y zoom

El Qx10 tiene sólo tres botones, el de encendido, el disparador y el zoom. Estos dos últimos están alojados en el lateral izquierdo y se controlan de manera bastante cómoda con la mano izquierda. De hecho, es una bendición que estén ahí, porque permite sujetar el conjunto de smartphone y objetivo con más comodidad.

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

Desde el punto de vista de la ergonomía, el QX10 debería mejorar la manera en la que se ancla a los smartphones. La pinza extensible universal que utiliza es conveniente, pero un poco engorrosa de poner. En cuanto a la carcasa para el Z10, el sistema de anclaje va muy duro y se tarda un buen rato en aprender a aplicar la fuerza adecuada para fijarlo.

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

La óptica del QX10 es equivalente a un 25-250 milímetros con un sensor de 1/2,33 de pulgada y 18 megapíxeles. El zoom es óptico de 10 aumentos, y su rapidez de respuesta es bastante buena. Bajo estás líneas tenéis dos ejemplos del resultado de aplicar el zoom a tope.

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

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En el caso de las máscaras, la falta de buena luz ya comienza a dejarse notar pero, en general, la respuesta es buena. Es divertido de usar, y la sensación no es muy diferente de la que tendríamos con una compacta avanzada o una cámara Bridge de zoom medio.

QX10 Vs Sony Xperia Z1 Vs iPhone 5

A continuación os ofrecemos una pequeña comparativa de fotos tomadas en el mismo momento y lugar, la primera con el QX10, la segunda con el Xperia Z1, y la tercera con un iPhone 5.

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

De las tres imágenes, la más cercana en tonalidades a la realidad es la del QX10, aunque el sensor del dispositivo tiende a saturar un poco los tonos, especialmente el verde y el rojo. El Xperia Z1 exagera demasiado los colores, mientras que el iPhone 5 ofrece una imagen más limpia y, quizá, más bonita, pero con un balance de blancos muy maquillado que no concuerda con el entorno real.

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

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En estas otras tres imágenes, el Qx10 acierta más en cuanto a temperatura de color y contraste. El sensor del Xperia Z1 y el del QX10 son prácticamente del mismo tamaño, pero las dimensiones de la óptica del Qx10 lo sitúa en clara ventaja pese a tener menos megapíxeles (21 del Z1 frente a 18 del Qx10).

En general, el objetivo toma imágenes mucho más nítidas, mejor contrastadas y con un color más real que el de la mayor parte de smartphones, con la posible excepción del Nokia Lumia 1020. A continuación os ponemos algunos ejemplos de fotos tomadas con el QX10. No están retocadas. Lo único que hemos hecho ha sido reducir su tamaño para que no sean tan engorrosas de abrir aquí.

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

Primer plano sin zoom.

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Cubierta de un centro comercial a 15 o 20 metros de altura con un poco de zoom.

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La foto de esta cantante está tomada utilizando el zoom a una distancia de unos 7 metros del escenario. La iluminación, muy intensa, ayudaba.

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Macro de una orquídea a escasos 20cm de la planta.

A vueltas con las conexiones

El QX10 tiene algo fabuloso, y es que no necesita estar pegado al smartphone para funcionar. Podemos posar el objetivo en una estantería y sacar fotos desde otra habitación. También podemos sujetar el objetivo con una mano, y apuntar mientras vemos lo que estamos enfocando con el smartphone en la otra. El alcance de la conexión es de unos diez metros. No es mucho, pero las posibilidades lúdicas de esta forma de sacar fotos son muy variadas. También podemos intentar sacar fotos sólo con el objetivo, aunque es complicado enfocar y encuadrar bien a ciegas.

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

La mala noticia es que la conexión entre el QX10 y el smartphone tiene muchos problemas. Para empezar, cada vez que salimos de Play Memories Mobile (por ejemplo para ver una imagen que acabamos de tomar), el enlace se pierde, y hay que invertir unos segundos en volver a conectarlo cada vez que entramos de nuevo. Este es un fallo realmente molesto que esperamos solucionen en la próxima versión de la aplicación.

Un segundo problema serio es que hay un retardo o lag evidente entre el objetivo y lo que vemos en pantalla. En algunos momentos, la imagen en el teléfono se bloquea completamente y hay que esperar unos segundos a que vuelva a la normalidad. Si estamos en un área con abundantes redes WiFi, este problema se acentúa aún más.

Para cerrar el círculo de los contratiempos de conexión, es frecuente que la pantalla del smartphone no muestre el enfoque. En otras palabras, vemos la imagen completamente borrosa, pero sacamos la foto y esta sale perfecta. El problema es de visualización, no de enfoque, y sospechamos que se debe a la cantidad de datos en tiempo real que circulan del QX10 al smartphone. No estamos muy seguros de que este problema se pueda solucionar con un simple parche. Probablemente haya que mejorar la conexión o el procesador de imagen del QX10 a nivel de hardware, y eso no será hasta la próxima versión del dispositivo.

Vídeo

En lo que a vídeo se refiere, el QX10 no destaca demasiado ni en estabilización ni en calidad de imagen. Sus vídeos en calidad 1080p son correctos y más luminosos de lo que podemos lograr con un smartphone, pero no mejores que los de otras cámaras compactas.

Precio y disponibilidad

El QX10 está ya disponible en Amazon España a un precio de 197 euros en colores negro, o blanco y dorado. Su versión avanzada, el QX100 ofrece un sensor de 20,2 megapíxeles y una óptica Carl Zeiss realmente buena. Su precio, eso sí, se dispara hasta los 445 euros. También es más grande y pesado.

Lo mejor

  • Extraordinaria calidad de imagen comparado con cualquier otro móvil.
  • Su versatilidad de uso y las posibilidades lúdicas que ofrece en cuanto a enfoques creativos, o incluso fotografías sin el apoyo del smartphone.
  • Es más ligero y cómodo de llevar encima de lo que parece, sobre todo si le quitamos la pinza de anclaje.

Lo peor

  • La conectividad con el smartphone está llena de fallos y es muy inestable.
  • El QX10 es lento. Se tarda demasiado en poner en marcha. (Encender el móvil, encender el objetivo, abrir la aplicación, sincronizar...) y tarda mucho en procesar cada foto. No sirve para fotografía por impulso, o si necesitamos tomar una imagen rápido.

¿Merece la pena comprarlo?

Sony QX10, análisis: un juguete genial que necesita pulir su conexión

Sí, pero siendo consciente de sus limitaciones y de para qué es bueno. El QX10 es el sustituto perfecto de una cámara compacta, pero no puede medirse con una compacta de gama alta, o con una sin espejo. Los usuarios avanzados sencillamente lo encontrarán demasiado simple.

Sin embargo, el QX10 es ideal para divertirse, para aprender a usarlo a ciegas, y para probar encuadres que con una cámara normal serían imposibles. Es perfecto para fotografiar desde el suelo, para colgarlo de una rama y para todo tipo de locos experimentos fotográficos. Una resistencia moderada al agua le hubiera venido de perlas.

Como cámara multiusos, y si cerramos los ojos a la terrible conectividad, el mayor problema del QX10 es que le falta inmediatez. Vas por la calle con él, ves pasar un coche espectacular y, para cuando el sistema acabe de arrancar, ya lo habrás perdido. Si tienes tiempo para sacar la foto, sin embargo (como en un paisaje o un retrato de vacaciones), su calidad sobrepasa a cualquier móvil y a muchas compactas sencillas. Como concepto, los QX son sencillamente espectaculares. Esperamos que Sony venda los suficientes como para ver una segunda generación más pulida y, sobre todo, rápida de estos dispositivos.