Foto: AP Images

La idea de vender por 14.617 dólares una placa de petri de hace 90 años recubierta de moho resulta un poco extraña. Sin embargo, no es un moho cualquiera. Es la primera muestra de la que Alexander Fleming extrajo la penicilina, un fármaco que ha salvado millones de vidas.

La casa de subastas Bonhams ha vendido la muestra a un comprador anónimo. Además de la placa con los restos de moho, hay una nota manuscrita del científico en la que este indicaba precisamente eso, que es la primera muestra en producir penicilina.

Aunque normalmente se le atribuye a Alexander Fleming el descubrimiento de la penicilina en 1928, lo cierto es que el investigador no se dio cuenta inmediatamente del potencial curativo de la sustancia. La primera demostración de que la penicilina era útil para la medicina la llevó a cabo en 1930 el patólogo inglés Cecil George Paine, antiguo alumno de Fleming. La purificación de la sustancia para su administración a seres humanos no tuvo lugar hasta 1939.

Muestra de hongo penicilium. Foto: Wikipedia

Cuando Fleming descubrió lo que su sustancia podía hacer, comenzó a regalar placas de petri con muestras de hongo a personajes famosos para darla a conocer. El Papa Pio XII o Winston Churchill recibieron una muestra, aunque algunos no la recibían con mucho entusiasmo. Según el archivista del Museo Alexander Fleming, el marido de la reina Isabel Segunda recibió varias muestras y se quejaba de que, siempre que se encontraba con Fleming, “recibía una de esas cosas”.

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 En 1945, Fleming compartió el premio Nobel con Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey. Estos dos investigadores fueron los que dieron con un método para producir en masa el valioso antibiótico extraído del hongo penicilium.

Lo que sí es cierto es que la primera muestra del popular hongo salió del laboratorio de Fleming. 90 años después, alguien ha desembolsado casi 15.000 dólares por ese importante capítulo de la historia de la medicina. Se calcula que la penicilina ha salvado a entre 80 y 200 millones de personas. La cifra exacta es imposible de calcular. [Bonhams vía The Washington Post]