La computación cuántica aún tiene que superar no pocos retos antes de convertirse en una alternativa viable. Un equipo de físicos acaba de lograr solucionar, precisamente, uno de los principales problemas de esta tecnología: la corrección de errores.

Para que un ordenador, tal y como lo concebimos, pueda funcionar. Se necesita un método para que el sistema revise y corrija, en caso necesario, sus propios cálculos. En la computación tradicional, basada en ceros y unos, este método de corrección era tan sencillo como guardar copias intermedias para contrastar los cálculos.

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En la computación cuántica, sin embargo, las partículas que forman los bits pueden ser cero, uno, o cero y uno a la vez. Lo que se mide es su relación óptima, denominada entrelazamiento. Hasta ahora la simple copia de este fenómeno podía alterar la relación entre estas partículas y, por tanto, hacer inútil la comprobación.

Lo que ha conseguido el equipo de físicos de la Fundación FOM, la Universidad Técnica Delft, y el Instituto de Nanociencias Kavli es precisamente una técnica para almacenar copias del estado cuántico en un diamante. La orientación de las partículas almacenadas de esta forma permite comprobar el entrelazamiento sin afectarlo. La técnica, además, funciona a temperatura ambiente. Todas las anteriores requerían bajas temperaturas y vacío. El estudio, publicado en la revista Nature, allana un poco más el camino hacia el diseño de ordenadores cuánticos fiables y muy rápidos. [FOM vía Phys]

Foto: welcomia / Shutterstock