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Si me dan una pantalla les puedo mostrar en Google Maps el punto preciso donde tiré el cuerpo”

Israel llevaba una vida de lo más normal con su novia e hija en la ciudad-condado de Anchorage, al sur de Alaska. El día a día del hombre discurría sin sobresaltos con su pequeña empresa de reparaciones Keyes Construction. Pero cada cierto tiempo y como contaría su chica años más tarde, se le perdía la pista.

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