La picadura de esta avispa es tan dolorosa que la única recomendación de la ciencia es: "tumbarse y gritar"

La avispa caza-tarántulas no tiene enemigos naturales. Solo hay un animal lo bastante necio y/o curioso como para importunar este insecto de cinco centímetros de largo: el ser humano. Gracias a ello conocemos los efectos de su picadura y la recomendación oficial de la ciencia: “túmbese y empiece a gritar”.

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