Imagen: Raphael Orlove / Jalopnik

Las estaciones de supercargadores son la manera más rápida de recargar un Tesla, pero no están pensadas para un uso a diario sino para viajar lejos de casa. Como ocurre con los móviles, no es saludable para la batería abusar de su carga rápida. Claro que el coche es tuyo y puedes hacer con él lo que quieras, ¿o no?

Parece que Tesla no piensa igual y por eso ha decidido reducir la potencia de sus supercargadores para los clientes que los usan demasiado. Nos hemos enterado de todo este asunto gracias a los hábitos poco habituales del propietario de un Model S que se quejó del tema en un foro tras un reciente viaje en carretera.

Este señor recargaba sus baterías casi exclusivamente con la carga rápida en corriente continua. Había usado 245 veces un punto de recarga de CHAdeMO y “entre 50 y 60 veces” una estación de supercargadores de Tesla. Después se dio cuenta de que la red de supercargadores había reducido su potencia de carga de 120 a 90 kW.

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El hombre llevó su coche a un centro de servicio y un técnico le dijo que la velocidad de carga había quedado “permanentemente restringida” por el alto uso de la carga rápida en corriente continua. Tesla confirmó luego a Electrek que ese era el caso, lo que ha causado cierta consternación entre los usuarios.

No obstante, Tesla asegura que la medida afecta a menos del 1% de sus clientes, y que no pretende disuadirles de usar los supercargadores con frecuencia, sino “mejorar su experiencia”. “Nuestra tecnología de control de carga rápida está diseñada para mantener la batería segura y preservar la capacidad máxima de las celdas en todas las condiciones”, dice la compañía en un comunicado.

Sin entrar a debatir si Tesla está en su derecho de hacer algo así, lo cierto es que el abuso de la carga rápida puede alterar la química de las celdas por las altas temperaturas y acabar deteriorando la batería. Además, pasar de 120 a 90 kW solo añade unos 5 minutos al tiempo total de carga. [Electrek]