Imagen: AP

Hace un año, el CEO de Tesla, Elon Musk, se puso al teléfono con un grupo de reporteros y nos dijo que todos los vehículos de Tesla que se hicieran en la fábrica de California a partir de entonces contarían con un hardware completamente autónomo. Fue un gran reclamo. Musk dijo también que enviaría un Tesla autónomo de excursión desde Los Ángeles hasta Nueva York a finales de 2017. Y que si los propietarios pagaran 8.000 dólares adicionales, podrían obtener el nuevo Autopilot mejorado, además de la función de conducción completamente autónoma.

Y aquí estamos, casi en noviembre, y es evidente que Tesla se está quedando atrás. Y la empresa lo sabe. Autopilot 2.0, como se conoce el nuevo paquete de hardware, ni siquiera está a la par con la primera generación, y la función de conducción completamente autónoma aún no está disponible. Y las características clave de seguridad, como el frenado automático de emergencia, se han venido retrasando durante meses.

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Ahora un nuevo reportaje de Bloomberg arroja luz sobre los altibajos que ha tenido la compañía durante el último año:

“La base está”, proclamó Musk. Tesla estaba tan segura de sí misma, de hecho, que comenzó a vender su característica de “conducción completamente autónoma” por $8.000 adicionales en cualquier nuevo Model X o Model S. La hoja de ruta de Tesla se adelantaba, como suele ser el caso, varios años a lo que la mayoría creía posible. El analista de Barclays Plc Brian Johnson lo calificó como una “actualización de producto con demasiado autobombo”, y las acciones de Tesla cayeron un 2,2% al día siguiente. Aún así, comenzar a cobrar por la característica implicaba seguramente que Tesla estaba muy avanzada en esos planes, ¿no?

Tal vez no. Lo que siguió fueron meses de contratiempos, retrasos y agitación interna. Un año después, todavía no hay señales de la conducción automática completa, e incluso el menos ambicioso “Autopilot mejorado” no ha alcanzado la paridad con una versión anterior ya retirada. El jefe de la división Autopilot de Tesla se fue en enero, y seis meses después también lo hizo su sucesor. Mientras tanto, los propietarios de Tesla que pagaron miles de dólares por esas opciones presentaron una demanda colectiva, alegando que fueron engañados para comprar una característica que no existe y, en algunos casos, un automóvil inseguro. Tesla todavía tiene que responder formalmente a esos conductores descontentos que quieren reembolsos y daños punitivos, y el caso se encuentra actualmente en mediación.

Tesla ha reconocido también los retrasos. En un evento en Amsterdam la semana pasada, informa Bloomberg, Jon McNeill, presidente de ventas y servicios de Tesla, dijo a varios empleados que preguntaban acerca de los retrasos de Autopilot 2.0: “Nos hemos quedado atrás, así que no quiero hacer muchas promesas”. Y luego lo hizo: “Es seguro decir que, creo, estaréis contentos con dónde estaremos en las próximas semanas y meses”.

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La pieza de Bloomberg es minuciosa y ofrece una visión amplia, así que échale un vistazo aquí.