Imagen: HPANWO

Ocurrió en 1997, un sonido extraño y ruidoso que provenía de unas ondas de baja frecuencia detectadas en el Pacífico por hidrófonos de NOAA. Desde entonces, han pasado 20 años y jamás se ha vuelto a registrar algo parecido en el océano. Dos décadas desde el misterio: The Bloop.

El insólito acontecimiento se registró en las estaciones de escucha bajo el mar. Los investigadores buscaban volcanes submarinos en las costas de Sudamérica y dieron con algo que no supieron explicar, a más de 5 mil kilómetros de distancia surgía un sonido extremadamente potente al que denominaron The Bloop.

El sonido fue detectado varias veces por el sistema que NOAA desarrolló como un conjunto autónomo de hidrófonos. Estos de pueden desplegar en cualquier área oceanográfica para monitorear fenómenos específicos. Un sistema que se utiliza principalmente para el seguimiento de la sismicidad submarina, el ruido del hielo y la población y migración de mamíferos marinos. Según la descripción de NOAA tras el registro:

Fue una frecuencia de aproximadamente un minuto y tuvo la suficiente amplitud para ser escuchada en múltiples sensores, en un rango de más de 5.000 kilómetros.

Desde entonces, han existido teorías para todos los gustos. Los fanáticos de la ficción de terror se entusiasmaron y no perdieron la oportunidad para recordar que la fuente estaba a 1.760 kilómetros de la ubicación de la ciudad hundida de R’yleh, donde (según HP Lovecraft) la mítica bestia Cthulhu está encarcelada.

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Lo cierto es que Cthulhu encajaba como un guante en el imaginario de quienes veían una criatura marina gigante capaz de emitir un sonido que podría viajar a través de miles de kilómetros del océano. Sin embargo, a la ciencia nunca le pareció una teoría demasiado “acertada”.

Como la loca historia de la ciudad hundida de R’yleh, surgieron muchas más. En realidad, en los años posteriores al descubrimiento se popularizaron todo tipo de sugerencias fantásticas. La mayoría hablaban de algún tipo de animal desconocido debido a la naturaleza “orgánica” del sonido emitido. De ahí que durante muchos años The Bloop haya sido uno de los grandes misterios sin resolver de la ciencia.

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Unos años después, la misma NOAA alimentó las teorías conspiranoicas de muchos. En un comunicado del investigador Christopher Fox de NOAA, el hombre venía a decir que no creía que su origen fuera artificial, como un submarino o una bomba, ni un evento geológico familiar como un volcán o un terremoto. Fox afirmó que, si bien el perfil de audio de The Bloop se asemeja al de una criatura viviente, la fuente era un misterio porque “fue mucho más poderosa que las llamadas hechas por cualquier animal en la Tierra”.

Fox creía que el sonido probablemente provenía de algún tipo de animal, ya que su señal era una variación rápida en la frecuencia similar a la de los sonidos que se sabe que son hechos por bestias marinas. Sin embargo, existía una diferencia crucial: en 1997 la señal fue detectada por sensores de hasta 5.000 kilómetros de distancia. Eso significa que debía ser mucho más fuerte que cualquier ruido de ballena, o cualquier otro ruido de animal.

Así llegamos hasta el año 2012, momento en que NOAA publica un estudio donde desliza la teoría “más probable”, aunque no probada. El mismo atribuía el sonido a una gran terremoto bajo el mar. Al comparar otros seísmos similares, los investigadores observaron que compartían espectrogramas similares a The Bloop.

Por tanto, desde NOAA creen que el sonido provenía del agrietamiento y fractura de una plataforma de hielo o iceberg a medida que se separa de la Antártida. Dos procesos responsables de las emisiones acústicas similares a la ruptura del hielo. De ser así, la teoría tiraría por tierra la posibilidad de encontrarnos esa ciudad hundida de R’yleh y filmar con una cámara la figura del gran Cthulhu. [Wikipedia, The Atlantic, NOAA]