The Man in the High Castle es una producción televisiva de Amazon Studios á la Netflix, creada para disfrutarse a través de internet. Está basada en la novela homónima de Philip K.Dick y su punto de partida es alucinante: un universo alternativo donde el Eje, y no las fuerzas Aliadas, ganaron la Segunda Guerra Mundial.

Nota: este artículo no tiene ningún spoiler sobre la trama de The Man in the High Castle, puedes leer sin miedo.

El resultado es que lo que hoy conocemos como Estados Unidos está dividido en 3 partes: una costa este dominada por la Alemania Nazi y completamente bajo el control y la ideología nacionalsocialista, una costa oeste dominada por Japón imbuida también por completo en su cultura y un territorio neutro, una franja, justo en el centro (lo que sería la formación natural de las rocosas, aproximadamente) separando ambos territorios.

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Y del mismo modo que la Guerra Fría se desarrolló posteriormente entre los países ganadores tras la Segunda Guerra Mundial (en nuestro universo, al menos, fueron Estados Unidos y Rusia) Japón y Alemania están en The Man in the High Castle envueltos en un conflicto similar: tensiones, bombas atómicas apuntando a uno y otro lado y Hitler que por supuesto continúa vivo viendo como dos de sus oficiales se relamen con sucederle mientras él sufre de Parkinson.

Así que la premisa, el punto de partida, de The Man in the High Castle es magnífico. Lo tiene todo, un universo fascinante dispuesto a desplegarse con solo unos simples pero acertados golpes de batuta. Las buenas noticias: lo consigue, vaya que sí. Las malas: sí, pero...

Por qué deberías verla

Philip K. Dick debería ser suficiente garantía cuando se trata de obtener ciencia-ficción de calidad, aunque la serie se desvía en cierta medida del original. Aparte, la trama está llena de suspense, de giros inesperados, de ciencia ficción y de un aura de distopia bien conseguida que sorprende sin tregua cada pocos minutos y hace que te cuestiones: “Oh, ¿esto realmente podría haber ocurrido así si los vencedores de la Segunda Guerra Mundial hubiesen sido otros?” y de las dimensiones morales y sociológicas que tuvo el resultado real: la dominancia de Estados Unidos en muchos aspectos de la cultura pop, el cine y la televisión no existe, por ejemplo.

Algunas de las marcas americanas más populares (Coca-Cola, Apple) sencillamente no existen y la relevancia cultura de los vencedores es, en cambio, mucho más prominente (Volkswagen por todos lados, las artes marciales como deporte nacional...). The Man in the High Castle imagina con acierto y detalle la importancia de algo que ahora nos parece tan lejano como la Segunda Guerra Mundial. A cuestionar cosas y realidades que hoy nos parecen obvias, pero que en realidad le deben mucho a la Historia de hace 70 años.

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Y luego está, por supuesto, que imaginar universos alternativos es divertido, y un sano ejercicio. The Man in the High Castle lo recrea todo con tal detalle que merece la pena solo para sumergirse en ese fascinante mundo distópico alternativo. ¿La parte de ciencia-ficción? No es la que domina, ni mucho menos, pero cuando lo hace, lo borda. No es necesario mucho más.

Olvídala sí...

No te gustan las tramas lentas y si las actuaciones son lo prioritario. No son malas, pero salvo casos aislados aquí y allá no convencen demasiado. El malo malísimo, el héroe atípico, la protagonista de buen corazón pero algo sosaina... están sacados del capítulo 1 del manual de los tópicos y aunque no restringen la serie, sí que le bajan en cierto modo la calidad.

No te gusta la ciencia-ficción, los universos alternativos distópicos y cualquier cosa que tenga que ver con la Segunda Guerra Mundial, aunque esté reinterpretada. La mayoría de capítulos acaban también con un cliffhanger (una escena con particular suspense que se “corta” hasta el principio del siguiente) y los cliffhangers también tienen su particular club de detractores, si perteneces a él dudo que The Man in the High Castle se para ti.

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