Fotograma de Forrest Gump

Un día, Forrest Gump se levantó y decidió no parar de correr. El personaje interpretado por Tom Hanks se recorrió todo Estados Unidos, o casi. Claro que era una película. Imagínate ahora un tipo real que se levanta y dice que va a dar la vuelta al mundo corriendo. ¿Es eso posible?

Esto fue lo que pensó Robert Garside, un joven de 28 años que estudiaba en Londres sin mucho entusiasmo. Su vida cambió una mañana de 1995, mientras repasaba en la biblioteca. De repente, Garside se encontró con una edición del libro Guinness de los récords. Hojeándola, notó que existían todo tipo de hazañas, incluso existía un tipo que había dado la vuelta al mundo caminando, pero ninguno lo había conseguido corriendo.

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A Garside le gustaba correr, así que sumó dos y dos y decidió en ese preciso instante que sería el primer humano en cruzar todos los continentes tan rápido como sus piernas le permitieran. “Simplemente pensé que sería genial establecer un récord mundial”, dijo a los medios.

Requisitos para dar la vuelta al mundo (corriendo)

Imagen: Wikipedia Commons

Lo normal es plantearse una serie de cuestiones antes de aventurarse en semejante proyecto. Un plan de tal magnitud requiere de una planificación exhaustiva, pero Garside no tenía ese tipo de disciplina, el hombre adoptó el mismo enfoque informal que había tomado para el resto de su vida.

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Nacido en Stockport, Inglaterra, en 1967, se escapó de la casa de sus padres a los 17 años y jamás volvió. Luego pasó por varios trabajos hasta acabar en la universidad casi sin querer… espacio donde ideó su apasionante plan para convertirse en el Forrest Gump de la vida real.

Había más de un detalle que hacía presagiar que el plan de Garside era “complicado”. Por ejemplo, carecía de la experiencia necesaria para correr a larga distancia. Pensó que podría suplir la experiencia con muchas ganas y pasión, de hecho, su planteamiento inicial fue que dar la vuelta al mundo corriendo iba a ser como ir a correr todos los días, con la diferencia de no volver a casa al final.

Lo primero que hizo fue averiguar los requisitos que pedía el Guinness para oficializar el intento: debía recorrer la longitud de al menos cuatro continentes cubriendo una distancia de 30 mil kilómetros; también debía cruzar el ecuador una vez y terminar en la misma longitud desde donde comenzó.

Tenía que correr de un lugar a otro, no podía caminar ni utilizar ningún otro medio de transporte, salvo un avión que lo llevaría de una masa terrestre a otra masa terrestre, y no había un límite de tiempo. Ah, y necesitaría pruebas visuales y registros documentados de su viaje. Esto, como veremos, era muy importante.

Con todo más o menos preparado, el hombre metió una pequeña cámara de video en su mochila con su pasaporte, visas, mapas, una botella de agua y su diario. Así, el 7 de diciembre de 1996, Garside comenzaba su odisea desde Piccadilly Circus (Londres). Por delante, entre 40 y 120 kilómetros al día (dependiendo del terreno).

El comienzo de la aventura

Garside en su primera etapa. AP

Tal y como fue relatando, recorrió al Canal de la Mancha, luego Francia en barco y atravesó Suiza, Alemania, Austria, Eslovaquia y Polonia. Esperaba que a medida que progresara su viaje, la publicidad aumentaría y obtendría acuerdos de patrocinio para pagar comidas, alojamiento o, lo que es más importante, dinero para pagarse el viaje al próximo continente.

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Al principio, Garside confiaba únicamente en su encanto: iniciaba conversaciones con curiosos mientras corría y explicaba lo que intentaba hacer esperando que ofrecieran algo de comida, agua o un cama para dormir. Cada 20 minutos encendía su cámara de video para mostrar dónde estaba. Además, siempre que era posible convencía a la policía de firmar un documento que confirmaba que había estado en su ciudad.

Cuando Garside dejó la familiaridad de Europa, el camino se volvió algo más peligroso. Según escribió en su diario, en Rusia escuchaba disparos en algunas zonas. Cuando se enteró sobre la guerra en Afganistán decidió que el riesgo era demasiado grande y omitió por completo el país.

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De hecho, en 1997 y mientras estaba en Pakistán, escribió: “Me robaron, cortaron mi tienda con un cuchillo y me quitaron todo. Solo tengo mi ropa y mi pasaporte”.

Habiendo recorrido la mayor parte de Europa, Garside no iba a rendirse. Lo intentó de nuevo, esta vez con un poco más de dinero (gracias a algunas donaciones privadas) y un portátil para poder publicar actualizaciones desde una web. Él mismo se denominó “The Runningman”, y en octubre de 1997 comenzó otra vez, ahora desde la India en Nueva Delhi.

Un nuevo intento

Salida desde Nueva Delhi. Wikimedia Commons

El viaje estaba plagado de peligros: una pequeña ciudad india lo recibió con piedras, y en otra ciudad fue perseguido por granjeros con hachas. En marzo de 1998, el hombre se topó directamente con la dureza del invierno tibetano. Por cierto, en el Himalaya se encontró con un corredor español que se unió a él durante un tramo.

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En algunas ocasiones tuvieron que dormir en la nieve, aunque la mayoría de las veces la gente los ayudaba. “Un monje con el que me encontré nos llevó de regreso a su monasterio”, escribió, “donde conseguimos una cama para pasar la noche y disfrutamos de una cena”. Desde allí, Garside se dirigió solo a China.

El viaje por China fue peor que su recorrido por la India. En Huzhou, después de evadir a la policía china durante tres meses porque no tenía los documentos adecuados, Garside fue arrestado y sentenciado a 30 días de cárcel, seguido de una deportación.

Garside en Hollywood Boulevard en el 2000. AP

Sin embargo y según su relato, tras tres días molestando a sus compañeros de celda mientras corría para mantenerse en forma, de suplicar que le permitieran terminar su carrera, le dieron un día para salir del país. “Tuve que recorrer 158 kilómetros en un día. Corrí por la noche, pero lo hice”.

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En Hong Kong recibió una donación de un empresario y pudo volar a Japón al final de 1998. La prensa japonesa estaba entusiasmada con el personaje. Gracias a ello pudo obtener más donaciones a través de entrevistas. De ahí a Australia para la próxima etapa. Tal y como contó:

Llegué a un pequeño pueblo de Nueva Gales del Sur llamado Violet Town, salió un tipo de un pub y me dijo: ‘Eres ese loco bastardo que vi en la televisión que está dando vueltas por el mundo’. Me compró una cerveza y me presentó a un amigo agricultor rico, el tipo me dio 1.000 dólares porque estaba impresionado con lo que estaba haciendo.

Cruzando el Atlántico

Garside en Caracas. AP

A mediados de 1999 voló a Sudamérica. Por aquel entonces su viajes eran tremendamente populares y cada actualización en su web amentaba el número de seguidores, “mi idea original solo era ver el mundo. Pero a medida que avanzaba me di cuenta de que podía hacer de ello un futuro. He creado mi propio deporte, y soy el único profesional, así que tengo el monopolio de ello”.

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En sus anotaciones en el diario escribió sobre una amenaza a punta de pistola en Panamá y a las afueras de Acapulco. Las dos veces pudo escapar al encontrarse con más gente. Estos hechos lo llevaron a resguardarse por la noche en las estaciones de policía.

En Venezuela conoció a Endrina Pérez, de 23 años. Aunque hablaban diferentes idiomas congeniaron al instante. Pérez se convirtió en la “compañera” de Garside, de hecho, le dio el nombre de “Runningwoman”.

Ambos corrieron hacia el norte a través de América Central, desde Ciudad de México a Estados Unidos a través de un terreno principalmente montañoso, en solo 10 días.

Estados Unidos de costa a costa

Garside en Caracas. AP

En septiembre del año 2000 cruzaron la frontera de California desde Tijuana. Aquí ocurrió otro hecho destacable. De repente, gracias a un artículo en Sports Illustrated, The Runningman se había convertido en una pequeña celebridad. A través de su web le habían ofrecido patrocinios y lugares donde quedarse. El mayor impulso provino de un concesionario de automóviles que les proporcionó una camioneta de apoyo que conducía Pérez mientras Garside corría.

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Es posible que estés pensando que cada kilómetro de la aventura se va pareciendo más a Forrest. De hecho y al igual que el personaje ficticio, Garside estuvo acompañado en su viaje por Estados Unidos por todo tipo de personajes, corredores, ciclistas y curiosos.

Sin embargo, el exigente viaje estaba empezando a afectar la mente y el cuerpo del corredor de 34 años. Cuando llegó a Nueva York dijo que estaba desesperado por terminar, que había tenido suficiente.

En Los Angeles. AP

Agotado, decidió saltarse África y la Antártida (ya había alcanzado más del mínimo de cuatro continentes que requería el registro). Pero todavía tenía que volver al punto de partida, así que reanudó el viaje en Europa terminando en junio del 2003 en el mismo lugar donde comenzó oficialmente: Nueva Delhi.

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En total, la carrera del hombre duró cinco años y ocho meses que lo llevaron a través de 29 países para una distancia total de más de 48.000 kilómetros. Durante este tiempo agotó más de 50 pares de zapatos. A través de las donaciones, Garside se gastó un total de 300.000 dólares.

Tras llegar a su casa en Inglaterra, todo lo que quedaba por hacer era esperar a que el Guinness examinara la prueba y lo declarara poseedor del récord mundial, ¿verdad?

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Quizás no tan rápido. Sobre su figura se cernía la sombra de la duda. ¿Realmente recorrió toda la distancia? ¿Su aventura fue tan increíble? Había quién afirmaba que mintió más que habló. Y algunos tenían pruebas.

Una hazaña o la gran mentira

El día de su llegada a Nueva Delhi en el 2003. AP

La primera persona en cuestionar públicamente las hazañas de Garside fue David Blaikie, un ex corredor de larga distancia y editor de la revista Ultramarathon World. Según el hombre:

No creo, en base a lo que ha publicado sobre sí mismo en varios sitios webs y lo que ha informado por los medios, que haya corrido completamente cualquiera de las secciones principales del mundo que dice, o incluso una parte sustancial de cualquier sección. Solo un superhombre podría correr entre 40 y 120 kilómetros al día, todos los días, y tan sólo después de meses de entrenamiento y con un equipo de apoyo siguiéndolo de cerca.

Además y como apuntó Blaikie, nadie en la comunidad de la ultramaratón (una ultramaratón es una carrera de más de 40 kilómetros) había oído hablar de Garside antes. Para el editor había una serie de agujeros importantes en la historia, agujeros que tras algunas investigaciones aseguraba lo siguiente:

Robert Garside. AP
  • En primer lugar, el atraco que sufrió en Pakistán era falso. Garside estaba en Londres en ese momento lidiando con una “crisis personal” que tenía que ver con su ex novia. De hecho, Garside se saltó gran parte de la primera etapa en Europa. Es por eso que el punto de partida oficial fue Nueva Delhi, y no Piccadilly Circus.
  • En segundo lugar, en diciembre de 1999 aseguró que estaba dirigiéndose solo a la jungla amazónica. Sin embargo, varios testigos lo vieron en Río de Janeiro de fiesta.
  • En tercer lugar, incluso si llegara a tener la resistencia para realizar la carrera él mismo, no había forma de que su novia, una estudiante sin experiencia en carreras de larga distancia, pudiera haber seguido su ritmo a través de las peligrosas junglas de México durante 10 días consecutivos. (En realidad, la pareja se saltó 1.000 kilómetros de la carrera, optando por viajar en avión al sur de la frontera con los Estados Unidos).
En México. AP

¿Qué respondió a esto Garside? El corredor acusó a Blaikie de envidia y de basarse en teorías que no estaban contrastadas. Incluso con esos tres puntos demostrados, Garside decía que había logrado la hazaña. Sin embargo, la gente del Guinness se tomó su tiempo escudriñando las cientos de horas de cintas que Garside les dio, así como los montones de recibos de tarjetas de crédito, registros oficiales y testimonios de testigos.

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Siendo así, si su carrera fue legítima, ¿qué le llevó a mentir en algunos pasajes desde su web? Lo cierto es que a medida que comenzaron a aparecer más mentiras, los que fueron sus aliados comenzaron a abandonarlo. Uno de ellos fue el periodista Peter Hadfield, quién había cubierto la primera parte del intento.

O el fotógrafo Mike Souls, quién le había dado a Garside más de 10.000 dólares al principio de la carrera. Según dijo a los medios tras enterarse de algunas de las mentiras:

Creía que Robert era increíble, pero ahora me doy cuenta de que he sido estafado por completo. Es un miserable con dos caras.

Una de las razones por la que muchos corredores lo criticaron públicamente fue por haber rechazado reiteradamente las solicitudes de otros corredores de larga distancia para que se unieran a él. ¿Por qué? ¿Qué estaba escondiendo?

Una prueba

Garside en Australia. Wikimedia Commons

En julio del 2003, pocas semanas después de regresar a su hogar, un canal de televisión de Inglaterra desafió a Garside a correr 200 kilómetros por una pista en 24 horas, obviamente, mientras estaba bajo el escrutinio de profesionales. De esta forma coincidiría con el kilometraje de uno de sus días más largos reportados y, si lo lograba, ganaría enteros su versión de los hechos.

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Garside aceptó escribiendo en su sitio web que el desafío sería fácil. No fue así. De acuerdo con los corredores de ultra maratón que monitorearon la carrera, su ritmo fluctuó y no parecía alguien que afirmaba tener una resistencia increíble. Garside se rindió después de 115 kilómetros, apenas a la mitad del desafío.

Una vez más, ofreció una serie de excusas: correr en la pista era demasiado aburrido, era demasiado pronto después de dar la vuelta al mundo corriendo o que no había tenido suficiente tiempo para prepararse.

En México. AP

Los críticos se abalanzaron sobre él. Aunque 115 kilómetros pueden ser impresionantes para un aficionado, para un corredor de ultramaratón esa distancia debería ser “insignificante”, por lo que la prueba confirmó que “no poseía la actitud mental” requerida para correr más de 160 kilómetros en un solo día sobre condiciones complicadas y cambiantes. Aún así, el corredor afirmó que de ninguna manera el fracaso en el desafío le quitaba la veracidad de su carrera.

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A partir de ese momento, la fascinación por Garside se esfumó de los medios. En el 2003 anunció planes para nadar alrededor del mundo y hacer una película sobre su viaje. En el 2004 se casó con Pérez, y más tarde tuvieron un hijo.

Según Garside, su cuerpo y mente tardaron dos años en recuperarse por completo de su carrera por el mundo. Todo lo que podía hacer era esperar a que el Guinness terminara de revisar la evidencia y tomara una decisión. Ese proceso duró casi cuatro años en completarse.

El hombre del Guinness

Robert Garside. AP

Contrario a lo que puedan pensar, el libro Guinness tiene entre sus ilustres a Garside. En marzo del 2007 finalmente se le otorgó, a los 40 años, el récord mundial oficial. Para el corredor:

Estoy muy feliz y aliviado, y estoy muy agradecido con todas esas personas de todo el mundo que me ayudaron a lo largo de los años que corrí. Con toda mi buena intención, me puse a correr por el mundo ... Juro por la vida de mi madre, en la vida de Jesucristo, que lo hice con buena intención y nada más.

Como explicó posteriormente Guinness, el registro se aprobó basándose en numerosos bancos, recibos y facturas que demostraban que la tarjeta de crédito de Garside había estado en los 29 países dentro del tiempo especificado. Además, también revisaron más de 300 cintas de vídeo del hombre corriendo en diferentes lugares durante su viaje. Su récord, ahora oficial, fue muy polémico para muchos medios, pero se mantuvo hasta hoy.

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En cuanto al personaje, la única persona que oficialmente (según el Guinness) ha dado la vuelta al mundo corriendo, se esfumó de la vida pública y poco más se sabe de él. Si alguna vez viajas al Reino Unido fíjate bien en las piscinas, en los lagos o en los ríos. Quién sabe, es posible que The Runningman se esté preparando para el más difícil todavía, dar la vuelta al mundo, nadando. [Sports Illustrated, The Guardian, The Guardian, Wikipedia, Sports Illustrated, RunnersWorls]