Hace unas horas hemos visto el primer intento de Nokia para no desaparecer como marca tras la compra de la división de terminales (y sus respectivas patentes) por parte de Microsoft. El resultado ha sido el Nokia N1, un tablet de 7,9 pulgadas, Android, con procesador Intel Atom de 64 bit a 3,2 Ghz, cuerpo de aluminio y un precio ajustado: $250 dólares.

Teniendo en cuenta que, tras la adquisición, hasta 2016 la compañía tiene prohibido competir en el segmento de smartphones de gama alta y hasta 2024 en el de gama baja, las opciones de Nokia en materia de hardware se reducían, casi exclusivamente, al de una tableta (con menciones a una set-top-box o a algún otro tipo de dispositivo como unas gafas de realidad virtual, según apuntaban los rumores).

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El regreso de Nokia viene sin embargo sembrado de bastantes fallos, algunos de ellos a mi juicio bastante graves:

- Un mercado en caída: Las ventas de Apple con el iPad están cayendo, las ventas de Samsung con sus tablets están cayendo, las ventas globales de tablets, en general, están experimentando un crecimiento algo menor al que prometían hace sólo un año. Y dicho eso ¿Nokia se lanza a por todas a competir en ese segmento? Está claro que la N1 comenzó a fraguarse posiblemente antes de que los datos apuntasen ese descenso, pero desde luego no augura los mejores resultados.

- Android: Lo dije en mi reseña del Nexus 9 y lo reitero aquí: me encanta Android 5.0 Lollipop y creo que es el mejor sistema operativo en tablets que hay ahora mismo. Sin embargo, cuando toca profundizar y ver el estado de las aplicaciones, esas alabanzas se desmoronan. La realidad es que hay poco software capaz de aprovechar al 100% las posibilidades post-PC de una tableta Android, o al menos muchísimo menos del que ya existe para iPad. Y eso es un problema.

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- La identidad: Vamos a decirlo sin miedo: en cuanto a diseño la Nokia N1 es un iPad mini con Android. Los altavoces, los botones, la cámara, los bordes y hasta los colores son una copia sin complejos del diseño del iPad mini. Tanto, que aún está por ver que Apple decida tomar medidas legales en el asunto. Me parece que el iPad mini tiene un gran diseño (y por tanto también la Nokia N1) pero estoy convencido de que tiene que haber mejores maneras de resolver el diseño de una tableta de 8 pulgadas. Para Nokia, en esta ocasión, eso ha sido una oportunidad perdida. Máxime cuando creo que, junto con Apple, Nokia es una de las compañías con mejor diseño industrial, tan sólo hay que ver joyas como el Lumia 800 o el N8.

- Una tableta pequeña en un mundo de teléfonos grandes: Hace un par de años, los phablets eran la excepción. Hoy, un teléfono con una pantalla en torno a las 5 pulgadas comienza a ser la norma. Incluso la propia Apple después del lanzamiento del iPhone 6 Plus parece haberse olvidado del iPad Mini. Lo único que diferente entre el iPad mini 3 y el iPad mini 2 es el sensor con Touch ID y el color dorado. Entiendo que lanzar en ese formato tiene algunas ventajas, como poder ajustar tanto el precio, por ejemplo, pero me habría parecido mucho más interesante ver cómo se desenvolvía la Nokia de 2014 creando un tablet de 9 pulgadas.

No creo que todo sean errores con la Nokia N1, y de hecho aprecio sobre todo la osadía de volver con un producto que, en general, parece bueno. Me gusta, como decía, el precio, me gusta la construcción de aluminio, el diseño del launcher personalizado y me encanta que hayan sido los primeros en utilizar el nuevo estándar MicroUSB reversible Type-C. Las posibilidades de que la N1 sea un éxito, sin embargo, las veo muy moderadas. Sus dos principales bazas: la marca Nokia, que continúa siendo muy fuerte en Europa y los 250 dólares, que lo colocan a nivel de precio en la gama media-baja. Veremos.

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